Lin logró su sueño de ser bailarina aunque le decían que nunca lo conseguiría

La joven taiwanesa es sorda y en las escuelas de baile le decían que no podría alcanzar su sueño. En un vídeo de YouTube explica cómo los prejuicios le dieron fuerza. Todo un ejemplo de superación.

por Tu otro diario /


Lin Chin Lang que desde siempre quiso ser bailarina. Nació con una discapacidad auditiva y en todas las escuelas de baile a las que acudía le decían que no le sería posible realizar su sueño.

Lin se esforzó y logró lo que se proponía (SK-II/YouTube).
Lin se esforzó y logró lo que se proponía (SK-II/YouTube).

Lejos de rendirse, cada negativa le sirvió para sobreponerse. En un vídeo subido a YouTube explica cómo ha luchado para superar las adversidades. Lo primero que dice, mientras camina por la calle, es que no cree en el destino porque no se nace con límites.

Para la joven taiwanesa los prejuicios de aquellos profesores que le decían que no podría bailar le dieron fuerza. Lin desarrolló un mayor sentido del tacto hasta que “un día me di cuenta de que podía sentir el ritmo por las vibraciones en el suelo de madera”, apunta, vestida de bailarina.

Y al tiempo que introduce un CD para dejar sonar la música, añade: “finalmente descubrí una forma de seguir el ritmo con precisión”.

Con esta grabación pretende, además, apoyar la campaña ‘Cambia tu destino’ puesta en marcha por una empresa japonesa. Lin, que fue medalla de plata en los Juegos Olímpicos para sordos celebrados en Taipei, en 2009, afirma que: “cuando Dios cierra una puerta alguien te abre una puerta”.

Mirando con una sonrisa a la cámara recuerda que alguien le dijo una vez que estar sordo “era como estar debajo del agua. Puede dar miedo. A veces te sientes aislado del mundo, de otras personas... Me niego a que eso me suceda a mí”, concluye su video que pocos días después de su publicación contaba con más de 400.000 visualizaciones.

Con su ejemplo, Lin demuestra que, para vencer los obstáculos que uno se puede encontrar en el camino, la determinación, la constancia y el esfuerzo son los mejores aliados.