Mahtob, la niña de 'No sin mi hija', rompe su silencio y revela cómo vivió ella el secuestro de su padre y su huida

Su madre es Betty Mahmoody, la autora del bestseller que conmovió a más de 15 millones de personas desde su publicación, en 1987. Ahora ella revive su terrible experiencia cuando tenía 6 años en primera persona: la huida de Irán, donde vivían retenidas por su padre, su miedo a que él las buscara, sus cambios de casa constantes, su lucha contra una grave enfermedad...

por Tu otro diario /


En el verano de 1984 Mahtob Mahmoody estaba a punto de cumplir cinco años y su padre, Sayyed Bozorg Mahmoody, un médico iraní que trabajaba en Míchigan (Estados Unidos) se las llevó a ella y a su madre a las que iban a ser unas vacaciones de dos semanas a su país de origen para visitar a su familia. Sin embargo, una vez allí, se negó a dejarlas salir y las obligó a permanecer en el país, donde unos años antes había triunfado la Revolución Islámica y donde en ese momento se libraba una guerra con Irak.

Betty escribió la angustiosa huida que emprendió dos años después con Mahtob desde Irán a Turquía y de ahí a Suiza y a Estados Unidos en un libro que se convirtió en un fenómeno editorial del que se vendieron millones de ejemplares en todo el mundo. Incluso se adaptó al cine en una película protagonizada por Sally Field y Alfred Molina, titulada también 'No sin mi hija'.

Mahtob Mahmoody (©Lifetouch/La Esfera de los Libros)

Mahtob Mahmoody (©Lifetouch/Cortesía de La Esfera de los Libros)

Ahora es Mahtob quien vuelve la vista atrás para contar su experiencia en un libro titulado 'Mi nombre es Mahtob', editado en España por La Esfera de los Libros. Según su versión de los hechos, que ya había contado su madre hace décadas, su padre se radicalizó cuando triunfó la Revolución de los Ayatolás en Irán pese a que nunca había sido musulmán practicamente ni se había señalado políticamente y las engañó para llevarlas a Irán, donde las retuvo contra su voluntad. Amedrentó a su madre con maltratos físicos y psicológicos que en muchas ocasiones Mahtob presenció.

"-Betty, no sé cómo decirte esto. No vamos a volver a casa... Pasarás tu vida en Irán...
- ¿Qué estás diciendo? Moody, no puedes hacernos esto. Por favor, no lo hagas -suplicó-. Prometiste que volveríamos a casa al cabo de dos semanas. Lo juraste por el Corán. ¡No puedes hacer esto!
La bofetada le llegó con tanta fuerza que se calló aturdida por un momento... Ese fue el día en que papá se convirtió en un monstruo... Me aferraba a mamá llorando".

Los golpes y las amenazas se sucedían. Su padre les escondió los pasaportes para que no pudieran huir y encargaba a distintos familiares que las vigilaran mientras él trabajaba en el hospital en Teherán para que no pudieran escapar.

FOTOGALERÍA: Mahtob, su madre y su padre, los tres protagonistas de esta historia

Sin embargo, cuando su padre bajó la guardia, ya convencido de que las tenía a las dos a merced de su voluntad, y le permitió a Betty llevar sola a Mahtob al colegio, ella se las ingenió para contactar con personas que se apiadaron de su situación y la ayudaron a escapar de Irán con su hija y con lo puesto, sin ropa ni dinero. Nunca se le pasó por la cabeza huir sin la niña. De hecho, incluso le preguntó si quería marchar, dejando en sus manos la decisión.

"-Mahtob, quizá tengamos una oportunidad de ir a casa. ¿Quieres volver a casa?
Asentí con entusiasmo
- Pero, si nos vamos ahora, no sé ni cuándo volverás a ver a papá ni si volverás a verlo.
Cuando asimilé la noticia, se me llenaron los ojos de lágrimas".

Luego Mahtob relata la huida como una sucesión de imágenes inconexas a las que ha tratado de dar sentido. Su huida por las montañas, las veces en las que estuvieron a punto de ser alcanzadas por balas en los inseguros caminos entre Irán y Turquía, el precario refugio en un establo en medio de ninguna parte hasta que sus 'ángeles de la guarda' regresaron a por ellas para llevarlas a la frontera turca y el fin del camino al salir de Irán.

No fue tan fácil llegar a Estados Unidos después de eso, ya que sus verdaderos pasaportes estaban en Teherán y los documentos de identidad que portaban eran auténticos, pero no válidos para viajar, ni para reservar una habitación en un hotel, ni para solicitar asilo... Tras muchas vicisitudes lograron contactar con sus familiares, que pidieron ayuda a las autoridades estadounidenses y consiguieron llegar por fin a Estados Unidos. Aquí acaba el libro de su madre. Y ahí empieza otra historia que solo cuenta Mahtob.

"Treinta y dos mudanzas en otros tantos años", así resume la constante sensación de inseguridad en la que creció incluso estando a salvo en el país que la vio nacer. Su padre las amenazaba, las perseguía e incluso personas cercanas a él llegaron a entrar en sus domicilios. A la mínima señal de algo sospechoso, tenían que mudarse. Y pese a todo, su madre nunca quiso que ella viviera en el odio. Mahtob asegura que nunca habló mal de él y que intentó que ella fuera capaz de perdonarle.

"El perdón es algo difícil. Es un proceso. Tuve maravillosos maestros que me enseñaron la importancia del perdón y mamá me recordaba la amorosa familia que había tenido. Así que perdoné a mi padre lo que nos había hecho, pero todavía existía el miedo, hay diferencia entre el perdón y el miedo", escribe en el libro.

La portada del volumen de memorias de Mahtob (La Esfera de Los Libros).

La portada del volumen de memorias de Mahtob (La Esfera de los Libros)

En medio de la amenaza constante, cuando tenía 13 años llegó el diagnóstico del lupus, una grave enfermedad autoinmune que puede llevar a la muerte. "Al recibir el diagnóstico de lupus, nunca pensé ¿por qué yo? Creo que aprendí a una edad temprana que la vida puede ser difícil". Se arriesgaron a probar un tratamiento experimental que dio sus frutos.

Mahtob fue capaz pese a todo de llevar su vida adelante sin excesivos traumas, cursó estudios de psicología en la universidad y se dedicó a tratar a personas con problemas mentales. Nunca quiso volver a ver a su padre a pesar de que su madre nunca lo impidió y a pesar de que él intentó contactar con ella.

Su padre pidió ayuda a unos productores finlandeses para rodar el documental 'Sin mi hija', en el que acusa a Betty de haber secuestrado ella a la niña y donde él es retratado como un padre amoroso y un marido devoto. Mahtob no podía creerlo cuando se enteró. Dice que él intentó con aquello, cuando ella era ya mayor, convencerla de que lo que había visto con sus propios ojos nunca sucedió y por ese motivo rehusó encontrarse con él.

Su padre falleció en Irán sin volver a verla en 2009 y nunca pidió perdón a Mahtob por lo sucedido durante toda su vida.

"Este libro ha sido un hermoso regalo para mí. Ya no tengo que cargar con el recuerdo del dolor y la angustia de mi pasado que he llevado conmigo todos estos años. Al dejar mi bolígrafo, por decirlo así, aparto de mí esos detalles. Libero mi mente y mi corazón del deber de recordar. Tamoom... Se acabó. Ha dejado de perseguirme. Ahora, soy libre", dice, por fin, la mujer que una vez fue la niña de 'No sin mi hija'.