'Reinas de España': Victoria Eugenia de Battenberg, 'glamour' inglés en la corte española

Amante de la moda y de la joyería, fue además una incansable impulsora de obras sociales y exponente claro en la defensa de la continuidad dinástica

por Cristina Barreiro, Universidad CEU - San Pablo /


Victoria, por su abuela -Emperatriz de Inglaterra y la India-, Eugenia por su madrina –la de Montijo, Emperatriz de los Franceses-, Victoria Eugenia fue un personaje de leyenda. Aunque escocesa y anglicana –había nacido en Balmoral en 1887-, su matrimonio con Alfonso XIII la convirtió en la más guapa de las Reinas españolas. Fue una incansable impulsora de obras sociales y exponente claro en la defensa de la continuidad dinástica. Amante de la moda y la joyería, su llegada a España en 1906 supuso un revulsivo en la todavía rancia vida cortesana.

Victoria de Battenberg

 Amante de la moda y la joyería, la llegada de Victoria Eugenia de Battenberg supuso un revulsivo en la corte española (Getty Images). 

Pero Victoria Eugenia no tendría un destino fácil. El mismo día de su fastuosa boda en los Jerónimos, la joven pareja (veinte y dieciocho años) sufrió un atentado de manos del anarquista Mateo Morral. Eran tiempos de inestabilidad en un país lastrado por la violencia y el caciquismo. El problema de Marruecos se había convertido en una sangría humana y económica mientras Victoria Eugenia, padecía su particular via crucis a raíz de la hemofilia que minaba su descendencia, y también su corazón. 

El primogénito de la pareja, el Príncipe Alfonso –futuro Duque de Covadonga- padecía lo que entonces se llamaba “mal de la sangre”, herencia de su abuela Victoria, que también había dejado su estela en la corte rusa, por la zarina Alejandra prima de Victoria Eugenia. El segundo de sus vástagos, el infante don Jaime quedará sordomudo tras una delicada intervención y el último y más pequeño, Gonzalo sufrirá también los estragos de la enfermedad y una muerte prematura. Sólo sus hijas, Beatriz y Cristina, y su adorado Juan –futuro Conde de Barcelona-, serán su soporte en una vida familiar desdichada. Los amoríos de Alfonso XIII con la artista Carmen Ruiz Moragas y la tensa relación con su suegra, la austera María Cristina de Habsburgo, convirtieron las dependencias de Palacio, en su particular fortín. Faltaba poco para que le espetase a su todavía marido, la frase atribuida de “no quiero volver a ver tu fea cara nunca más”.

Victoria Eugenia y Alfonso XIII

Victoria Eugenia tuvo una vida familiar desdichada (Getty Images).

Ena –así era conocida- fue Reina de España durante veinticinco años. En ese tiempo en el que Madrid inauguraba el metro y la Gran Vía, y los coches a motor comenzaban a embarullar las calles de la capital, Victoria Eugenia supo dejar la impronta de una personalidad regia. Siempre elegante. También altiva. Enamorada de Santander y su Palacio de la Magdalena, nunca dominó el español y no le gustaban los toros, pero su actividad institucional resultó frenética. Vestida con el uniforme de las Damas Enfermeras de la Cruz Roja –institución que había impulsado para mejorar los cuidados sanitarios en España- o con sus mejores galas en los bailes de la Corte, su imagen impecable no pasaba inadvertida. Nadie como ella lució el collar de chatones, ni la corona de la Flor de Lis (símbolo de los Borbones) que Ansorena elaboró como regalo de Alfonso XIII por sus esponsales. Hoy, convertidas en las piezas más importantes de las “joyas de pasar” de la Corona española, lo son por su propio testamento: sólo las lucirán las Reinas de España. 

Victoria Eugenia retratada por Laszlo (Gtresonline)

La imagen siempre impecable de Victoria Eugenia no pasaba inadvertida. Así la inmortalizaba Laszlo en un óleo de 1910 (Gtresonline). 

Ya en el exilio, hizo de Laussane el epicentro de la resistencia royal al franquismo. Alfonso XIII, de quien se había separado años atrás, fallecía en Roma en 1941. Desde entonces, Victoria Eugenia se erigió como leal defensora de la dinastía. Aplaudió la “Carta de los Caballeros”, entregada a Franco en junio de 1943 en la que se pedía el restablecimiento de la Monarquía y su residencia en Suiza, fue el escenario para la redacción del “Manifiesto de Don Juan” de marzo de 1945. Para ella, el Rey era ya su hijo. 

Victoria Eugenia en el bautizo del hoy Rey Felipe VI

Victoria Eugenia solo regresó una vez a España: para el bautizo de su bisnieto, el hoy Rey Felipe (Gtresonline). 

Pero Victoria Eugenia también hizo de Villa Fontaine (“la vieja fuente”) un hogar para sus nietos. Era la abuela, Gangan. En esos años se convirtió en mentora en sociedad de actrices reconvertidas a Princesas, instruyendo a Grace Kelly en el protocolo regio. Pero su apuesta era la restauración de la Monarquía. Sólo una vez regresó a España: fue para el bautizo de su bisnieto, el hoy Rey Felipe VI. Estaba, como siempre, espléndida. Cuando aterrizó en un avión de Air France en el aeropuerto de Barajas con su abrigo de visón y sus inconfundibles perlas, cundió el entusiasmo entre los fieles. Era el 7 de febrero de 1968. Había vuelto su Reina. Fue una visita corta en la que se alojó en el Palacio de Liria con Cayetana Alba, su ahijada, como anfitriona. Victoria Eugenia fallecía en Suiza un año después. Para muchos, desdichada para otros, orgullosa, pero para todos Reina. Así, al menos, la inmortalizaron Laszlo o Macarrón.