La distribución de la grasa en el cuerpo condiciona determinados riesgos en la salud de las mujeres

Las mujeres posmenopáusicas que tienen forma de 'manzana' en lugar de forma de 'pera' tienen un mayor riesgo de problemas cardíacos y cardiovasculares, incluso si tienen un índice de masa corporal (IMC) normal y saludable

por Europa Press /


Las mujeres posmenopáusicas que tienen forma de 'manzana' en lugar de forma de 'pera' tienen un mayor riesgo de problemas cardíacos y cardiovasculares, incluso si tienen un índice de masa corporal (IMC) normal y saludable, según una nueva investigación. De hecho, el estudio, que publicado en el 'European Heart Journal', encontró que almacenar una mayor proporción de grasa corporal en las piernas (en forma de pera) estaba relacionado con un riesgo significativamente menor de enfermedad cardiovascular (ECV) en estas mujeres.

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La forma de 'manzana' es más peligrosa que la de 'pera' en mujeres posmenopáusicas (Eruopa Press/Archivo). 

Este es el primer estudio que analiza dónde se almacena la grasa en el cuerpo y su asociación con el riesgo de ECV en mujeres posmenopáusicas con IMC normal (18.5 a menos de 25 kg / m2). Participaron 2.683 mujeres que formaban parte de la Iniciativa de Salud de la Mujer de Estados Unidos, que reclutó a casi 162.000 mujeres posmenopáusicas entre 1993 y 1998 y las siguió hasta febrero de 2017. No tenían ECV al momento de unirse al estudio, pero durante una media de casi 18 años de seguimiento, ocurrieron 291 casos de ECV.

Los investigadores, liderados por el doctor Qibin Qi, profesor asociado de la Facultad de Medicina Albert Einstein, en Nueva York, encontraron que el 25 % de mujeres que almacenaban más grasa alrededor de su parte media o tronco (en forma de manzana) tenía casi el doble de riesgo de problemas cardíacos y accidentes cerebrovasculares en comparación con el 25% de las mujeres con menos grasa almacenada alrededor de su cintura. En contraste, el 25% de mujeres con la mayor proporción de grasa almacenada en sus piernas tenía un riesgo 40% menor de ECV. 

El doctor Qi explica que estos hallazgos sugieren que las mujeres posmenopáusicas, a pesar de tener un peso normal, podrían tener un riesgo variable de enfermedad cardiovascular debido a las diferentes distribuciones de grasa en la parte media o en las piernas. Además del control general del peso corporal, es posible que las personas también necesiten prestar atención a su grasa corporal localizada, incluso aquellas que tienen un peso corporal saludable y un IMC normal.

"Sin embargo, es importante tener en cuenta que las participantes de nuestro estudio fueron mujeres posmenopáusicas que tenían una masa grasa relativamente mayor en sus regiones del tronco y la pierna. Si el patrón de las asociaciones podría ser generalizable a mujeres más jóvenes y a los hombres con niveles regionales relativamente más bajos de la grasa corporal sigue siendo un misterio", añade.

Los investigadores calcularon que, entre 1.000 mujeres que mantuvieron la grasa de las piernas constante pero redujeron la proporción de grasa del tronco de más del 37% a menos del 27%, se podrían evitar aproximadamente seis casos de ECV cada año, lo que corresponde a 111 casos evitados durante los 18 Años de estudio.

De manera similar, entre 1.000 mujeres que mantuvieron su grasa en el tronco constante pero aumentaron la grasa de sus piernas de menos del 42% a más del 49%, se podrían evitar aproximadamente tres casos de ECV cada año y se habrían evitado 60 casos durante el período de 18 años.

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El doctor Qi explica "en la práctica clínica habitual, el IMC es un enfoque común para evaluar el riesgo de enfermedad cardiovascular de una persona. La organización nacional también recomienda la medición de la circunferencia de la cintura para proporcionar información adicional, pero generalmente solo en aquellos con un IMC entre 25 y 25 34.9 kg / m2. Por ello, algunas personas que se clasifican como de peso normal pueden no ser reconocidas por tener un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular debido a la distribución de su grasa corporal, por lo que es posible que no se le hayan recomendado medidas preventivas".

En el estudio, los investigadores midieron la masa grasa mediante una exploración DXA (Absorptiometría de rayos X de energía dual), que mide la densidad de la grasa, los músculos y los huesos, y señalan que en esta etapa es prematuro recomendar exploraciones DXA para el cribado del riesgo en la población de peso normal.

Sin embargo, las mediciones de la circunferencia de la cintura y la cadera y la relación entre ellas proporcionarían mejor información que solo calcular el IMC. Además, enfatizan que sus hallazgos no muestran que la localilzación de grasa corporal almacenada causa la diferencia en el riesgo de ECV, solo que está asociado con ella.

Cuando las mujeres alcanzan la menopausia, pueden sufrir cambios en la forma y el metabolismo de su cuerpo y se puede almacenar más grasa alrededor de los órganos en el cuerpo en lugar de debajo de la piel. Además, la distribución de la grasa corporal está determinada tanto por la genética como por la exposición a factores ambientales, como la dieta y el ejercicio.

"Si bien se han realizado algunos estudios a gran escala sobre los determinantes genéticos de la grasa en la parte superior e inferior del cuerpo, menos estudios grandes se han centrado en los factores de los estilos de vida, aunque se cree que factores modificables, como la actividad física y la ingesta alimentaria, desempeñan un papel clave en la determinación de la distribución de la grasa de un individuo", apunta el doctor Qi.