Día Mundial contra el Trabajo Infantil: aún hay 152 millones de niños en el mundo que trabajan

El 15,6 por ciento de esos niños se encuentran en India, donde muchos de ellos, sobre todo niñas, son explotados con fines sexuales, según denuncia la ONG Sonrisas de Bombay

por Tu otro diario /


De los 152 millones de niños que trabajan en el mundo, el 15,6% están la India, según datos de la OIT que recoge la ONG Sonrisas de Bombay, que lucha por sacar a los niños y las niñas de las calles de esta ciudad y por proteger a los hijos de mujeres víctimas de tráfico de personas. A todos estos menores les facilita el acceso a la educación. De los más de 37.000 niños y niñas que sobreviven habitualmente en las calles de Bombay, muchos de ellos lo hacen obteniendo pequeños ingresos provenientes de la venta ambulante o la mendicidad, actividades a las que en la mayoría de ocasiones son forzados.

Trabajo infantil

Actualmente, hay 152 millones de niños en todo el mundo que trabajan (Cordon Press)

La explotación con fines sexuales y el trabajo doméstico, que afecta fundamentalmente a las niñas, o la explotación laboral en empleos informales, que se produce en los cada vez más extensos suburbios de grandes ciudades como Bombay, son formas de explotación laboral consideradas por la OIT (Organización Internacional del Trabajo), como "peores formas de trabajo infantil", y son las más difíciles de cuantificar. 

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Sin embargo existen indicadores que dan una idea de su magnitud. El 40 por ciento de las miles de trabajadoras domésticas en Bombay, mayoritariamente son mujeres y tienen menos de 15 años, y esta cifra está creciendo alarmantemente, según el PNUD. Asimismo, al menos un 5,5 por ciento de las más de 10.000 mujeres explotadas con fines sexuales en Bombay son menores de edad, según una investigación de la organización india IJM (International Justice Mission).

Por último, de los más de 37.000 niños y niñas que viven en la calle habitualmente en Bombay, la gran mayoría no acude a la escuela ni recibe educación alguna, por lo que se encuentran a merced de mafias que los explotan de diversas maneras.

El fenómeno de la explotación laboral infantil se alimenta fundamentalmente de las redes de tráfico de personas, que captan y trafican aprovechando los flujos migratorios del interior de la India y de países vecinos hacia las ciudades, y que se renuevan constantemente a pesar de que las autoridades las persigan.

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Entre 2012 y 2017, la labor de concienciación de las ONG, junto con la presión policial ha conseguido rescatar más de 4.000 niños menores de 14 años que estaban empleados en tiendas, restaurantes o negocios familiares. El trabajo infantil es ilegal en la India desde 1986, pero sigue siendo una realidad que vulnera los derechos de miles de menores de edad en sectores de la economía informal que no entran en las estadísticas y son difíciles de detectar, como por ejemplo las redes de explotación sexual infantil fuera de los locales nocturnos o las redes para explotar a los menores en la venta callejera o la mendicidad.

Escuela de Bombay

La educación es fundamental para prevenir situaciones de explotación de trabajo infantil (Sonrisas de Bombay)


La respuesta de Sonrisas de Bombay

Sonrisas de Bombay centra su trabajo en combatir dos de los problemas que rodean y alimentan el fenómeno del trabajo infantil en la ciudad de Bombay, como son el tráfico de personas y los niños y niñas en la calle. Para prevenir situaciones de explotación, se facilita el acceso a la educación a los hijos e hijas de mujeres víctimas del tráfico de personas y a los niños y niñas que viven en la calle. Asimismo, la organización realiza sesiones de concienciación a los padres que viven en los barrios de chabolas (slums) sobre el derecho que tienen sus hijos e hijas a recibir una educación y que es ilegal que trabajen.

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Concretamente, en el barrio de Kamathipura, conocido por ser el distrito más grande de toda Asia dedicado a la explotación sexual, Sonrisas de Bombay trabaja con dos parvularios que atienden a niñas y niños que han nacido y crecido en los burdeles y cuyas madres, en su mayoría, fueron vendidas por sus propias familias o engañadas por las mafias. Estos niños se incorporan al sistema educativo desde preescolar y continúan con primaria y secundaria, ven atendidas sus necesidades de salud y nutricionales y, en definitiva, rompen con una expectativa de vida condenada a la misma explotación que han sufrido sus familias.