Un nuevo documental reconstruye el trágico crimen de Alcàsser 27 años después

Cuenta con entrevistas a los protagonistas del caso y una revisión actualizada de las pruebas

por Tu otro diario /


Máxima expectación ante el documental que estrena la plataforma Netflix este viernes 14 de junio sobre el terrible crimen de Alcàsser (Valencia), un caso que conmocionó a toda España en 1992 y que marcó un antes y un después en la crónica de sucesos tras las críticas recibidas por los medios de comunicación. Ahora, 27 años después del secuestro, los abusos y el asesinato de Miriam, Toñi y Desirée, los responsables de la producción audiovisual, que podrá verse en todo el mundo, prometen "nuevas entrevistas y una revisión actualizada de las pruebas" que podrían arrojar nueva luz y resolver preguntas que quedaron en el aire. 

cartel alcasser

Cartel de búsqueda de las tres chicas, que protagonizaron uno de los casos más trágicos de la historia de España.

Distribuido en cuatro capítulos, el documental, que produce Ramón Campos y dirige Elías Léon, recoge el testimonio de los principales protagonistas, entre ellos el del forense de las niñas, Luis Fontela, quien ha sugerido en varias ocasiones que aún hay flecos pendientes que no están recogidos en la sentencia del juicio en el que se condenó a 170 años de cárcel, Miguel Ricart, por violación y asesinato. El tribunal , aunque consideró autor material a Antonio Anglés, estimó condenar también a Ricart por haber estado presente y no haberlo evitado. Y dio por cerrado el caso. Precisamente la pista del huido Antonio Anglès es otra de las líneas de investigación del documental. Nunca se cesó de buscar por distintos países de Latinoamérica y Europa. A día de hoy todo en torno a él es un misterio y no se sabe qué ocurrio ni si está vivo o muerto.

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El brutal asesinato de las tres niñas de Alcàsser mantuvo en vilo a todo el país durante más de dos meses y el posterior seguimiento mediático del dolor de sus familias y la investigación forense y policial dieron pie a lo que numerosos analistas han llegado a denominar el inicio de la "telebasura". Las víctimas fueron vistas por última vez el 13 de noviembre de 1992, cuando se dirigían desde Alcàsser, donde residían, a la discoteca Color de la vecina Picassent, adonde nunca llegaron.

Miguel Ricart

Miguel Ricart, durante el juicio por el secuestro y asesinato de las niñas de Alcàsser (EFE / Archivo).

Su desaparición dio paso a una intensa búsqueda que concluyó el 27 de enero de 1993 cuando dos apicultores hallaron los cadáveres semienterrados de las adolescentes en un paraje de difícil acceso conocido como La Romana, cerca de la presa de Tous. Las autopsias confirmaron que Miriam, Toñi y Desirée fueron torturadas y violadas antes de morir de un disparo.

Monumento Alcàsser

Monumento en memoria de Miriam, Toñi y Desireé, las tres niñas asesinadas de Alcàsser, en el cementerio de la localidad valenciana (EFE).

Un día después del hallazgo de los cuerpos fueron detenidos varios sospechosos, entre ellos Miguel Ricart, que en su primera declaración ante la Guardia Civil admitió su participación en los crímenes, y Enrique Anglés, puesto en libertad el 30 de enero. Un tercer sospechoso, Antonio Anglés (hermano de Enrique), que se encontraba fugado de Picassent tras aprovechar un permiso penitenciario, huyó, aunque su participación en los crímenes fue probada al descubrirse unos papeles rotos junto al lugar donde estaban enterrados los cuerpos. Cuando la Guardia Civil pegó los trozos resultó ser un justificante médico con un apellido: Anglés.

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El 12 de mayo de 1997 comenzó el juicio contra el único encausado, Miguel Ricart, quien tras la comparecencia de un centenar de testigos fue condenado el 5 de septiembre a 170 años de prisión como autor de tres delitos de asesinato y cuatro continuados de violación en concurso con tres delitos de rapto. A pesar de la cantidad de años de condena, Ricart se encuentra en libertad desde noviembre de 2013 después de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos desestimase la aplicación con carácter retroactivo de la llamada 'doctrina Parot', que descontaba los beneficios penitenciarios de cada pena y no del máximo legal de cumplimiento, que entonces estaba en 30 años. Con 44 años, de los que ha pasado 21 entre rejas, el único condenado por los crímenes de Alcàsser abandonó la cárcel de Herrera de La Mancha, en Ciudad Real. Su excarcelación fue recurrida sin éxito ante el Supremo por familiares de las víctimas, la Abogacía del Estado y varias asociaciones.