La tripulación de la próxima misión lunar de la NASA se entrena bajo el agua

Astronautas y equipamiento de la NASA se preparan en un laboratorio submarino para el duro entorno del espacio y la superficie lunar

por Ismael Marinero /


Artemis, el ambicioso programa de exploración lunar impuesto por la administración Trump, tiene una meta marcada con letras doradas: que el ser humano vuelva a pisar la Luna en 2024. Para lograrlo, la NASA está trabajando a marchas forzadas, acelerando a fondo en la puesta a punto de la tecnología y el personal que participará en la próxima misión espacial. Y lo va a hacer enviando a los astronautas a otro ambiente inhóspito: las profundidades del océano.

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Uno de los participantes en el proyecto NEEMO cerca de la Aquarius Reef Base (NASA)

En el año 2001 se puso en marcha la iniciativa NEEMO (Nasa’s Extreme Environment Mission Operations) en el laboratorio subacuático Aquarius Reef Base, situado a pocos kilómetros de Cayo Largo (Florida). Construido a 19 metros bajo la superficie del mar, se trata de la única instalación de investigación submarina permanente en funcionamiento en todo el mundo. Puede albergar a seis personas y es uno de los centros de investigación de la Universidad Internacional de Florida (FIU), aunque también es utilizado a menudo por la NASA y la Marina de los Estados Unidos.

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Durante diez días de junio, el Aquarius acogerá a una tripulación liderada por la italiana Samantha Cristoforetti, que ostenta el récord europeo de duración de un viaje espacial. Ella será la encargada de dirigir un equipo de "aquanautas" que tendrán entre sus objetivos probar instrumentos y herramientas científicas para trabajar en el polo sur de la Luna, incluyendo elementos que ayudarán a obtener muestras del núcleo, una sección transversal cilíndrica de la geología lunar.

Otros de los objetivos fundamentales de la tripulación es realizar investigaciones útiles para una gran variedad de destinos en el espacio profundo, incluyendo el seguimiento del sueño y el uso de la realidad aumentada para entrenar a los futuros viajeros espaciales en la navegación de su hábitat.

“Las similitudes entre la exploración del espacio interior y exterior se demostrarán claramente durante esta misión submarina", explicó el líder del proyecto NEEMO, Bill Todd, en un comunicado de la NASA. "Los recorridos diarios por el fondo marino, o 'actividades extravehiculares' en la jerga espacial, están repletos de tecnología y pruebas de concepto de operaciones, así como de complejas ciencias marinas. En el interior de la base Aquarius, aquanautas y astronautas abordarán una serie de experimentos e investigaciones humanas relacionadas con los viajes espaciales de larga duración".

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A las órdenes de Cristoforetti estarán Jessica Watkins, candidata a astronauta de la NASA, Shirley Pomponi, profesora de investigación y biotecnología marina en Florida y Holanda, y Csilla D'Agostino, profesora asistente de investigación en Florida y directora ejecutiva de la compañía Ketone Technologies.

En marzo, James Bridestine, administrador de la NASA, anunció una inyección de 1.600 millones de dólares por parte del gobierno estadounidense, un aumento del presupuesto que se invertirá en el Sistema de Lanzamiento Espacial y en la exploración robótica de la región polar de la Luna previa a la misión Artemis. Para lograr el objetivo de 2024, la NASA ha echado marcha atrás en su intención de construir una base lunar estable atendida por la tripulación e incluirá sólo las partes básicas necesarias para permitir un aterrizaje inicial. El apoyo a una presencia lunar sostenible a largo plazo se ha aplazado hasta 2028.