Dos de cada tres europeos cambian de conducta al ver riesgos en el consumo de alimentos

La televisión e internet suelen ser las principales fuentes de información

por EFE /


Dos de cada tres europeos han cambiado alguna vez su forma de consumir alimentos tras haber escuchado o leído sobre riesgos asociados a la comida, según datos difundidos hoy con motivo del Día mundial de la inocuidad alimentaria. Un eurobarómetro elaborado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), con sede en la ciudad italiana de Parma, sugiere que el 55 % de los ciudadanos de la Unión Europea (UE) están muy concienciados con ese tipo de asuntos. Dos terceras partes de los encuestados han cambiado de comportamiento una o más veces en su vida tras recibir información relacionada con los riesgos que presentan determinados alimentos, una proporción que se mantiene entre los españoles.

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Dos de cada tres europeos han cambiado alguna vez su forma de consumir alimentos tras haber escuchado o leído sobre riesgos asociados a la comida (Europa Press).

La televisión e internet suelen ser las principales fuentes de información, con diferencias entre los jóvenes usuarios de redes sociales y los más mayores, que prefieren medios tradicionales como la prensa o la radio. Para solo uno de cada cinco europeos, la falta de inocuidad representa la mayor preocupación a la hora de elegir la comida, según el sondeo, realizado en los 28 países miembros de la UE.

La calidad de los alimentos es un factor más junto a otros como el precio, el sabor, el contenido nutricional o su origen. El director ejecutivo de la EFSA, Bernhard Url, consideró en un comunicado que es "tranquilizador" ver que a los europeos no les preocupa demasiado la comida que hay en sus platos, lo que se explica por "los avances en ciencia y tecnología, que han ayudado a mejorar los estándares alimentarios y las prácticas de higiene".

Entre los asuntos más conocidos por el público están, según la encuesta, el mal uso de antibióticos y hormonas en animales de granja, los restos de pesticidas en alimentos y los aditivos. Así como los europeos parecen menos preocupados por los transgénicos, en comparación con el anterior barómetro de 2010, han aparecido en el radar nuevos asuntos, como la presencia de microplásticos en la comida.