El nuevo (y radicalmente distinto) negocio del multimillonario dueño de las aspiradoras Dyson

Ha invertido ya 3.000 millones de dólares (más de 2.680 millones de euros) para lograr su objetivo

por Ismael Marinero /


"Llevamos 22 años estudiando motores, baterías, aerodinámica, sistemas de visión y robótica. Ahora es el momento de aunar todos nuestros conocimientos y experiencia en un gran proyecto: un coche eléctrico". Así anunció el magnate británico James Dyson, ingeniero y empresario, fabricante de aspiradoras, secadores y ventiladores, su proyecto para convertirse en el mayor competidor de Tesla en el mercado de los coches eléctricos.

James Dyson

James Dyson, ingeniero de diseño industrial, fundador y director ejecutivo de Dyson (Getty Images).

Con una inversión cercana a los 3.000 millones de dólares (2.682 millones de euros), Dyson ha reunido un equipo de más de 500 personas y ha establecido un complejo de pruebas en Hullavington, un antiguo aeródromo de Bristol, con cámaras climáticas y una gran cinta que hace las veces de carretera rodante. La construcción de una gran fábrica en Singapur es el paso definitivo para confirmar sus planes de empezar a producir el Dyson EV en 2020 y ponerlo a la venta en 2021.

Todavía no se conocen los detalles del coche que finalmente verá la luz, salvo que será un cinco plazas y, según el fundador de la compañía, tendrá un diseño "radicalmente diferente" a lo que estamos acostumbrados. A tenor de las patentes registradas por Dyson, el vehículo será bastante grande, aproximadamente del tamaño del SUV E-tron de Audi, aunque con una distancia entre ejes más larga, ampliando el tamaño del compartimiento de pasajeros. Tendrá ruedas inusualmente grandes y una gran distancia con respecto al suelo, lo que parece indicar que está pensado para todo tipo de terrenos. Las ruedas de gran diámetro se sitúan muy cerca de las esquinas del chasis para que el coche mejore la maniobrabilidad en terrenos accidentados.

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Para equilibrar el aumento de la altura de conducción, las solicitudes de patente de Dyson aseguran que el coche tendrá un techo relativamente bajo, con un parabrisas con un ángulo de entre 25 y 30 grados. Eso requiere llevar el asiento de conductor reclinado, más parecido a lo que se puede ver en un sedán que en el típico SUV. Los diseñadores de Dyson minimizarán el tamaño de la parte delantera del coche para mejorar la aerodinámica y la eficiencia energética.

Probablemente, el mayor obstáculo para que Dyson tenga éxito en esta nueva aventura empresarial son las baterías. Mientras la compañía continúa mejorando el rendimiento y los tiempos de funcionamiento de sus productos y es uno de los principales fabricantes de baterías, también está detrás del que puede ser el siguiente gran salto tecnológico: la batería de estado sólido.

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De momento ha apostado por la empresa Sakti 3, especializada en este tipo de baterías que, según afirman desde la compañía, serán más pequeñas, seguras, fiables y duraderas que las más avanzadas baterías de iones de litio de la actualidad. La start-up, lanzada desde la Universidad de Michigan por la profesora Ann Marie Sastry, afirma haber desarrollado baterías que producen más de 400Wh/kg de densidad energética, casi el doble que las Panasonic instaladas en los distintos modelos de Tesla. Además, supondría potencialmente una reducción de costes a 100 dólares por kilovatio-hora, el punto de inflexión en el que los vehículos eléctricos empiezan a competir con los coches de combustión en cuanto a costes.

Obviamente, Dyson no está solo en esta búsqueda de mejora de las baterías, pero si logra llegar allí primero, podría ser la catapulta tecnológica necesaria para batir a Tesla, el actual líder mundial en producción y venta de vehículos eléctricos.