Acto de humanidad: un policía cede sus horas sindicales a otro para que cuide a su hijo con cáncer

El pequeño, de 18 meses, tiene que ir al hospital prácticamente a diario

por Tu otro diario /


Ni siquiera se conocían personalmente, pero desde que Roberto González, secretario general del Sindicato Unificado de Policía (SUP) en Galicia, se enteró de la difícil situación que estaba viviendo el agente Carlos Ortiz se propuso buscar la forma de ayudarle. Y es que el hijo pequeño de Carlos, de apenas 18 meses, padece leucemia. Además, tiene otro hijo pequeño, de tres años, y necesita tiempo para ocuparse de ambos. Ahora podrá hacerlo gracias a la generosidad de Roberto, que decidido cederle a su compañero sus 24 horas diarias de liberación sindical.

Roberto González

Roberto González, secretario general del Sindicato Unificado de Policía (YouTube). 

"Cualquiera en mi lugar haría lo mismo. Este sí que es un problema de verdad, con el que tenemos que volcarnos", explica a 'La Voz de Galicia'. Al hijo de Carlos le han diagnosticado una leucemia linfoblástica tipo B, una de las de mayor gravedad. El pequeño pasó inicialmente 53 días en el hospital y ahora tiene que ir al centro sanitario prácticamente a diario. Durante este tiempo el agente se ha turnado en los cuidados con su mujer, que también trabaja fuera de casa. Entretanto, solicitó a la Dirección General de Policía un permiso retribuido total y el traslado a Zaragoza, donde reside su familia política y pueden tener más redes de apoyo.

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El traslado se lo han concedido, pero el permiso que le han reconocido es solo del 50 por ciento de la jornada, algo insuficiente dada la situación. Está agotado. Desde el SUP han seguido de cerca el caso y apoyado sus peticiones, pero viendo que "pasaba el tiempo y no entraban a valorar la gravedad del caso" su máximo responsable en la comunidad autónoma decidió volver a patrullar las calles tras cuatro años de tareas sindicales si con ello ayudaba a su compañero. "Nadie tuvo dudas. Todos me apoyaron en mi decisión de cederle las horas sindicales. También se lo plantee a la dirección del SUP en Madrid y recibí su respaldo total". 

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"Es un gesto que nunca olvidaré. Se ha ofrecido en un acto de humanidad", comenta Carlos profundamente conmovido. Al agradecimiento y el alivio de poder dedicarse por completo al cuidado de su hijo se suma un horizonte de esperanza: "Nos han dicho que parece que el niño empieza a mejorar algo con el tratamiento. Ha vuelto a andar. Con la quimio había dejado de hacerlo".