La abuela de los niños hallados muertos en Valencia había pedido ayuda para la familia

La Policía Local de Godella los visitó y alertó a los servicios sociales de su situación solo tres días antes del terrible suceso

por Tu otro diario /


Gabriel y María, los padres de los niños hallados muertos en Valencia, Amiel, de tres años, y Rachel, de cinco meses, no tenían ayuda más que de su familia y amigos, a pesar de las precarias condiciones en las que estaban viviendo. Según cuenta el diario local 'Levante', apenas tres días antes del terrible suceso la abuela dio aviso a la Policía Local de Godella porque había tenido una fuerte discusión con su hija y temía que ella pudiera autolesionarse o, incluso, quitarse la vida. Los agentes se acercaron a la vivienda de Godella, en Valencia, donde residían ilegalmente con los menores y comprobaron que todos se encontraban bien, pero al ver la situación en la que estaban dieron aviso a los servicios sociales

Casa Godella EFE

Parte de la vivienda en la que residía la familia y que está ahora precintada (EFE).

Según el Ayuntamiento de la localidad, la familia sí había sido asistida cuando tuvieron a su hijo mayor, Amiel. En 2016, se fueron a vivir a Rocafort, otro municipio donde aún permanecen empadronados, y perdieron todo contacto con ellos. Durante este tiempo, solo han sido la abuela materna y amigos cercanos quienes han estado pendientes de llevarles comida o de ayudar con el cuidado de los niños. "Cuando solo tenían a Amiel, yo misma hablé con los servicios sociales porque no me parecía normal que vivieran con un niño pequeño en una casa sin luz ni agua", explicaba una de ellas a la prensa local. 

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Hasta hace poco, Gabriel había estado trabajando en un restaurante por recomendación de otra amiga, pero le despieron porque siempre llegaba tarde. En cuanto a María, estaba inscrita en una bolsa de trabajo de Rocafort y se sabe que hacía labores esporádicas de jardinería. La pareja, que tenía antecedentes por problemas psicológicos, venía dando muestras de que algo no marchaba bien. Según sus amistades, estaban "muy extraños" y el hijo mayor, de algo más de tres años de edad, llevaba una semana sin acudir al centro en el que estaba escolarizado. El colegio se llegó a poner en contacto con la familia para preguntar por las ausencias, a las que restaron importancia. 

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Este jueves todo se precipitó. Además de las llamadas de los vecinos que habían escuchado gritos y vieron a María correr desnuda, la abuela denunció haber recibido un inquietante mensaje. En él, su hija se despedía de ella y le decía que "iba a reunirse con el Creador". Inmediatamente intentó contactarlos, sin éxito, lo que la llevó a denunciar los hechos en el juzgado. 

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Al llegar a la casa los primeros agentes tan solo encontraron a Gabriel. Horas después daban con María, escondida en un bidón y con arañazos por el cuerpo fruto de la carrera. Pero ni rastro de los niños. Se inició entonces una angustiosa búsqueda en la que participaron 110 efectivos y que solo cesó cuando, tras horas de insistencia en el interrogatorio, ella se derumbó y los condujo hasta el lugar en el que estaban enterrados los niños. La Policía procedió a la detención de la madre anoche, mientras que esta mañana ha sido detenido también el padre. Ambos están acusados de un presunto delito de homicidio y podrían pasar este sábado a disposición judicial. Mientras, se encuentran en dependencias de la Guardia Civil tras haber prestado declaración.