Confirman el trágico destino de Romina, la joven desaparecida en Lanzarote

La prueba del ADN no deja lugar a dudas y señala que los restos hallados en la costa de la isla pertenecen a la chica

por Tu otro diario / Agencias /


Romina Celeste, de 28 años, desapareció la pasada Nochevieja en Costa Teguise (Lanzarote). Tras varias semanas de búsqueda, su marido confesó que se deshizo de su cuerpo. Ahora, las pruebas de ADN han confirmado que los restos halladaos en la costa de la isla en la que pasó sus últimos días pertenecen a la joven. Así lo ha comunicado el laboratorio de genética forense al Juzgado de Instrucción Número 1 de Arrecife, con competencias en Violencia sobre la Mujer.

Romina Celeste

Romina Celeste desapareció en Nochevieja en la isla de Lanzarote, donde residía junto a su marido (SOS Desaparecidos / Twitter)

Los investigadores ya contaban con resultados provisionales que indicaban que esos restos podían pertenecer a Romina, obtenidos al compararlos con el rastro genético de algunos enseres personales de la joven, pero la prueba definitiva la ha aportado el ADN de su madre, que llegó a la isla desde Paraguay, de donde era Romina, el pasado día 13.

RELACIONADO: La impactante confesión del marido de Romina sobre el destino de la joven, desaparecida en Lanzarote

La Guardia Civil informó hace unos días que fue un ciudadano quien encontró los restos, pero que no lo comunicó hasta unos días después, cuando se enteró de lo sucedido por los medios de comunicación y pensó que pudiera tratarse de ella. Probablemente no se imaginó, en un primer momento, la procedencia de esos restos.

Por este caso del que la juez levantó, a principios de febrero, la orden de secreto que pesaba sobre la investigación por la desaparición de Romina Núñez. Su marido, R.D.C, de 44 años, está actualmente en prisión preventiva por la presunta comisión de los delitos de maltrato habitual y homicidio o asesinato.

maridoromina21-efe

Furgón de la Guardia Civil que traslada a prisión a Raúl D.C., marido de Romina Celeste (EFE)

El acusado "en ningún momento ha confesado el crimen", alegando que cuando llegó a su casa encontró a su esposa muerta en el baño y que, "asustado, quemó sus restos mortales y después los hizo desaparecer en distintos puntos de la costa" de la isla.