La familia de Laura Luelmo ya había alertado de que ella se sentía observada por Bernardo Montoya

En la denuncia de su desaparición, aseguraron a los agentes que Laura sentía temor cada vez que salía a la calle por la forma en la que su vecino la miraba

por Tu otro diario /


El coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva, Ezequiel Romero, contó en su rueda de prensa del pasado miércoles que Laura Luelmo se había comunicado por última vez con su novio la tarde del 12 de diciembre, a las 16.22 horas, para decirle que no sabía si saldría a andar porque hacía viento aquel día. Pero el mando del Instituto Armado no desveló que sus familiares sabían, porque así se lo había contado Laura, el temor que ella albergaba en relación con un vecino que la miraba cada vez que salía de casa. Ese vecino era Bernardo Montoya, autor confeso del crimen de la joven.

Casa Bernardo Montoya

La casa donde vivía Bernardo Montoya, precintada tras la detención del asesino confeso de Laura (Gtresonline).

Según detalla el diario 'Huelva Información' citando fuentes cercanas a la investigación, los familiares en la denuncia que interpusieron el 13 por la noche en Zamora tras intentar sin éxito contactar con Laura, ya apuntaron a Bernardo Montoya como sospechoso. Le contaron a los agentes que un hombre sacaba una silla a la puerta de su casa en la calle Córdoba 1 (Laura vivía en el número 13 de esa calle) y la examinaba de arriba a abajo de una forma que a ella le resultaba incómoda y le causaba rechazo. Tras poner la denuncia, el padre y el novio de Laura se desplazaron hasta El Campillo (Huelva) donde ella residía desde que empezó a dar clases como interina en el instituto de Nerva.

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Ezequiel Romero reveló el pasado miércoles que Montoya era para ellos un "sospechoso con mayúsculas", pero añadió que en los primeros momentos no tenían contra él más pruebas que sus antecedentes penales, por lo que no podían solicitar una orden judicial para seguirle, intervenirle el teléfono o registrar su casa en esos primeros compases de la investigación. No obstante, al precintar la vivienda de Laura, pusieron en la calle una patrulla permanente con la que pretendían también vigilar a Montoya, que no volvió a la casa de El Campillo en los días que transcurrieron desde el 14 de diciembre hasta el martes 18, cuando fue detenido.

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Habían identificado a Montoya el viernes 14, cuando él negó conocer a la joven. Laura Luelmo llegó a El Campillo el 4 de diciembre y desapareció el día 12. Su familia denunció que no sabía nada de ella el 13. Su cuerpo sin vida fue hallado el día 17 en el paraje de Las Mimbreras. La Guardia Civil cree que murió la misma noche que fue secuestrada por Bernardo Montoya, autor confeso del crimen, que también abusó sexualmente de ella. Sin embargo, los resultados preliminares de la autopsia sitúan la fecha de la muerte entre 48 y 72 horas después de su desaparición. Los resultados definitivos de las pruebas forenses arrojarán más luz sobre lo que le pasó a Laura Luelmo, un terrible suceso que ha conmocionado a la sociedad española.