Así ha conseguido John Bunn dar sentido a su vida tras pasar 17 años encarcelado por un crimen que no cometió

Fue acusado de un doble homicidio cuando solo tenía 14 años. Ha logrado probar su inocencia y ahora dedica su tiempo a una noble misión

por Tu otro diario /


John Bunn era un niño de 14 años cuando unos agentes fueron a su casa y se lo llevaron detenido, acusado de haber matado a dos funcionarios de prisiones en un tiroteo. La instrucción del caso se hizo con multitud de irregularidades e incluso se emplearon pruebas falsas, pero en aquel mes de agosto de 1991, John fue condenado. Ha pasado 17 años en prisión, logró la libertad condicional en 2009 y este mismo año ha logrado probar su inocencia. En la cárcel, se convirtió en un lector infatigable y ahora, con 41 años, se encarga de programas para fomentar la lectura en las prisiones y asesora a niños y jóvenes en situación de riesgo para alejarles de la delincuencia. Dice que su nueva misión "ha dado sentido" a su vida.

John Bunn

John Bunn, en la vista en la que se le exoneró de los crímenes (Capturas de un vídeo de CBS).

"Su caso fue mal juzgado, se eligió un jurado, se escucharon unos pocos testimonios y todo se cerró en un solo día. Tenías 14 años en aquel momento. Esto nunca debería haber sucedido", dijo la jueza de la Corte Suprema de Brooklyn que lo exoneró de los dos homicidios el pasado mes de mayo, 27 años después de haber sido encerrado, mientras él escuchaba entre lágrimas el veredicto que ponía fin a un infierno. "He logrado convertir mi pesadilla en un sueño gracias a los libros", ha contado Johnn a CNN, en una entrevista en la que relata cómo logró sacarse sus estudios secundarios en la cárcel y cómo la lectura le permitía "viajar a cualquier lugar en el universo".

Por eso, puso en marcha un proyecto para establecer una biblioteca en la cárcel donde cumplió condena, que cuenta ya con 20.000 ejemplares, con el propósito de dar nuevas oportunidades a los reclusos cuando salgan de prisión. Y se dedica a dar charlas en colegios e institutos donde estudian niños y adolescentes en riesgo de exclusión social, a los que trata de convencer de que hay alternativas al dinero fácil que proporciona la delincuencia y que el esfuerzo acaba dando sus frutos. Como en su caso.

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"Al poco tiempo de estar en prisión le escribí una carta a mi madre en la que le decía que habían encarcelado mi cuerpo, pero que jamás podrían encerrar mi mente", relata John. "Para salir adelante me dediqué al programa de alfabetización", continúa, porque piensa que la educación es fundamental para sacar a los jóvenes de las calles, para que puedan tener un futuro mejor. "Quiero viajar por el país y hablar con los niños, contarles mi historia, para que ellos puedan aprender. Me considero un guerrero, siento que puedo adaptarme a cualquier situación después de todo lo que he pasado", explica.

Y concluye: "No existe mejor sentimiento que saber que uno existe por un propósito y esto es lo que da sentido a mi vida, a pesar de la adversidad, de mi desgracia, pienso que Dios me ha dado una bendición. A través de mi pesadilla, como suelo decir, encontré mi sueño".