¿Por qué debes ser feminista? Ana Patricia Botín, presidenta del Banco Santander, te lo explica en una carta

En 2016 fue incluida en la lista Forbes como una de las mujeres más poderosas del mundo

por Tu otro diario /


"Cada vez que una mujer se defiende a sí misma, sin saberlo, sin pretenderlo, defiende a todas las mujeres", es la cita de la poeta Maya Angelou con la que Ana Botín se identifica para defender el empoderamiento de las mujeres. En una carta publicada en su perfil de LinkedIn, la presidenta del Banco Santander narra el cambio que ha experimentado en los últimos años respecto a su idea de feminismo. "Cuando antes de verano Pepa Bueno me preguntó en su programa de la Cadena Ser si era feminista, de forma instintiva respondí que sí [...] si me hubiera hecho la misma pregunta hace 10 años, probablemente habría contestado que no", comienza.

Ana Botín

Ana Patricia Botín (Gtresonline)

"Llevo muchos años como ejecutiva. Años en los que he visto suficiente como para saber que, en general, las mujeres no reciben un trato justo", continúa Botín, que en el pasado mes de mayo ya se confesaba defensora de las mujeres. "No se trata de culpabilizar a los hombres. Ni tampoco se trata de dar ventaja a un género sobre el otro". "Lo más significativo es que las mujeres estamos expuestas a experiencias y expectativas muy diferentes a lo largo de nuestra vida. Aún así, considero que tenemos las capacidades intrínsecas para avanzar por méritos propios", explica, y cuenta cómo logró ella hacerse hueco en un mundo empresarial dominado por los hombres: "En mi caso, opté por hablar claro y trabajar más que mis jefes".

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"El feminismo de Sandberg (economista y actual directora operativa de Facebook) defiende que las mujeres podemos ascender profesionalmente si trabajamos más, si hablamos claro y a la vez presionamos para conseguir condiciones de trabajo más flexibles, que nos permitan compaginar nuestra profesión y nuestra vida personal". "Es un feminismo autosuficiente, en el que te puedes valer por ti misma. No requiere una organización colectiva y, mucho menos, necesita la etiqueta pública de 'feminista' -y añade- eso es algo que a muchas profesionales como yo nos resulta atractivo de forma natural". Aunque reconoce después que "estos esfuerzos individuales no serían suficientes para lograr el cambio que necesitamos". "También necesitábamos cambios estructurales en la organización del trabajo, si aspiramos a un entorno laboral más justo".

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En su carta rememora el tema central de su discurso en la Escuela de Negocios de Deusto, cuando era presidenta de Banesto, en 2008. Trataba de su filosofía en un entorno laboral más igualitario. "Hablaba de la importancia de que las mujeres actuáramos con más confianza en nosotras mismas; y de que teníamos también que cambiar la cultura laboral —y en consecuencia la sociedad— si queríamos ver avances en materia de igualdad". Y también del aspecto más importante, que es reflejar esas ideas en las políticas de igualdad que lleva impulsado desde hace más de diez años.

"Con los años estoy más convencida de que no son suficientes los cambios de actitud de las mujeres, se necesitan medidas proactivas", y ofrece un dato muy importante: "Incluso cuando están muy cualificadas las mujeres se muestran más inseguras y son menos insistentes que los hombres". 

También defiende que se rebajen las responsabilidades domésticas a la mujeres "para conseguir un mayor equilibrio entre la vida laboral y personal para todos, hombres y mujeres". Por eso, recuerda que hace años ya defendía el teletrabajo. "Estos avances, lejos de ser una amenaza para los hombres, son una oportunidad de sumar talento laboral y desarrollo social. Todos ganamos."

En cuanto a lo que las redes sociales han hecho por el feminismo, Ana Botín, reconoce que son imparables. "Los hashtags, dice (haciendo referencia a la especialista en el impacto social de la tecnología Zeynep Tufekci), se parecen bastante a las manifestaciones. Sirven para hacerle saber a la gente que no está sola".

Y finaliza: "Hoy soy consciente de que decir las cosas públicamente, de forma solidaria con otras mujeres, tiene el poder de cambiar. Soy consciente de estar en una posición privilegiada para hacerlo. Así que, cuando hablo, no lo hago solo por mí misma. Lo hago, junto con la gran mayoría de los hombres que nos apoyan, por todas las mujeres. Por eso mi feminismo es ahora público. Y quizá el tuyo también debería serlo."