El buzo español que participó en el rescate en la cueva tailandesa: 'Todo era felicidad al verlos salir'

Fernando Raigal, de Ciudad Real, no se reconoce como un héroe

por EFE/Tu Otro Diario /


Fernando Raigal trabajó a contrarreloj junto a las más 1.300 personas que pusieron todo su esfuerzo para lograr sacar con vida a los 12 niños más el entrenador de fútbol que se quedaron atrapados en la cueva Tham Luang, en Tailandia, el pasado 23 de junio. Las fuertes lluvias amenazaban con volver a inundar las galerías que recorren la gruta. Tres misiones en tres días consecutivos resultaron ser todo un éxito, y ahora el grupo se recupera en el hospital contando las horas para reunirse con sus seres queridos y regresar a la vida normal. 

Fernando Raigal

Fernando Raigal, el buzo español que ha participado en las tareas de rescate en la cueva tailandesa (EFE)

El buzo español, que cumplió 33 años en el interior de la cueva, ha narrado a EFE lo que sintió durante la arriesgada operación de salvamento. "Todo era felicidad al verlos salir", reconoce. La extracción empezó el domingo 8 y sacaron a cuatro chavales. El lunes a otros cuatro y al día siguiente los cinco restantes, entre ellos el adulto. El equipo de fútbol infantil, formado por niños de entre 11 y 16 años, y el entrenador, de 26, se adentraron en la caverna con el fin de pasar un rato en su interior, aunque la lluvia les sorprendió y les dejó atrapados.

RELACIONADO: El papel del entrenador fue clave para la supervivencia de los niños en la cueva de Tailandia

"Recibí un aviso (la noche del domingo) por parte de un conocido y a primera hora de lunes ya estaba ayudando en la cueva", cuenta Raigal. Una de sus tareas fue ayudar a colocar los cabos que sirvieron como guía a un grupo de buzos británicos experimentados en inmersiones subetárreas y de los cuales dos encontraron a los desaparecidos en una gruta a cuatro kilómetros de profundidad. Habían pasado nueve días desaparecidos sin comida y en la oscuridad cuando los localizaron.

"Tenían un camino de cinco horas de ida y vuelta. El resto permanecimos a la espera de noticias. Cuando regresaron y dijeron que los habían encontrado fue tremendo (...) La operación de búsqueda había terminado y ahora tocaba el rescate", recuerda el voluntario español.

Raigal

Fernando Raigal presta servicios de apoyo como voluntario en la cueva tailandesa (Twitter). 

Muchos de los niños atrapados no sabían nadar, por lo que tuvieron que recibir clases intensivas. No obstante, para facilitar el rescate, les colocaron a los atrapados una máscara especial que les cubría toda la cara y permitía que respirasen con normalidad a través de los 150 metros que duraba la inmersión. Una vez fuera del agua, una cadena humana formada por soldados y voluntarios, entre ellos el español, llevaban hasta el exterior a los rescatados, que eran recibidos por los equipos sanitarios para trasladados al hospital de Chiang Rai, donde permanecen. 

RELACIONADO: Así será la recuperación de los rescatados

"Hubo un sentimiento de liberación al completar el traslado del último de los atrapados (...) El objetivo era sacar a los chavales 'cueste lo que cueste' y lo conseguimos", reconoce orgulloso el buzo, que evita la etiqueta de héroe: "Al fin y al cabo hemos acudido a una llamada de auxilio y lo hemos hecho lo mejor que pudimos". 

RELACIONADO: Todas las noticias sobre un rescate de película que ha mantenido en vilo al mundo entero

Mientras los niños y el entrenador se recuperan con normalidad en el centro médico, Fernando Raigal promueve junto al resto de sus compañeros una campaña de recogida de donaciones para la familia del buzo que falleció durante las tareas de rescate.