Una cadena de casualidades permite atrapar al presunto asesino de Nidia Rodríguez 20 años después

Rafael Alberto-Burgos se encuentra en prisión preventiva a la espera de juicio

por Tu otro diario /


Aquella tarde del 5 de octubre de 1997 Rafael Alberto-Burgos llamó al telefonillo de Nidia Rodríguez, con quien acababa de dejar su relación. Sus hijos, Jennifer y Juan, que entonces tenían ocho y cinco años, recuerdan en 'El Periódico' que les ofreció un huevo Kinder y que su madre les regañó para que no bajaran a buscarlo. Fue ella quien se puso sus chanclas y descendió la escalera para ver qué quería. Nunca más volverían a verla. Nidia Rodríguez se marchó con su ex supuestamente a arreglar unos papeles y no volvió, mientras que Rafael Alberto-Burgos cogió un vuelo a los Estados Unidos al día siguiente. El pasado mes de septiembre, casi 20 años después y cuando estaba a punto de prescribir el crimen, las autoridades de Estados Unidos lo apresaron y lo extraditaron a España. 

Rafael Alberto Burgos

 Rafael Alberto-Burgos en el momento de su detención en Estados Unidos ( U.S. Inmigration and Customs Enforcement)

En la resolución de la trágica historia de Nidia Rodríguez, las casualidades, el azar, han jugado un papel central. En primer lugar para encontrar su cuerpo: tras marcharse con su ex, Nidia estuvo desaparecida durante meses. Su familia, que era originaria de Colombia pero se encontraba desde hacía años asentada en Cataluña, removió cielo y tierrra para buscarla. Incluso recurrieron a la televisión. Mientras, a sus hijos los cuidaban sus abuelos y sus tíos. "De más pequeño, fantaseaba con vengar a mi madre como hacen los superhéroes", cuenta Juan. Ninguno perdona que se les robara la vida junto a ella. 

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Poco a poco se fue apagando el interés y tuvieron que pasar ocho meses hasta que en mayo de 1998 un transeúnte que paseaba por un paraje cercano a una autovía encontrara un cadáver oculto bajo unas ramas y en avanzado estado de descomposición. Los agentes que investigaron los huesos no contaban con muchas pistas para realizar la identificación, pero descubrieron que llevaba una prótesis: se trataba de un modelo que no se utilizaba en España, pero que según les dijo un dentista era aún habitual en Sudamérica. Al cotejarla con una fotografía de Nidia la coincidencia fue del cien por cien

La autopsia a los restos reveló que Nidia había sido brutalmente asesinada, de varias puñaladas. El grupo de Homicidios concluyó que tuvo que ser su exnovio quien la mató y luego abandonó el cadáver en la cuneta de la carretera. Fue entonces cuando se cursó una orden de detención internacional que en aquel tiempo no sirvió para encontrar Rafael Alberto-Burgos, que se había escondido en Estados Unidos cambiando de identidad. 

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El azar volvió a intervenir y de manera mucho más decisiva en agosto de 2016. Una llamada de la Policía a los juzgados de Gavá pretendía aclarar cuántas órdenes de detención internacionales seguían activas y preguntó por la de Rafael Alberto-Burgos. La llamada fue pasando de una persona a otra y se produjo un error: alguien entendió que había sido detenido. Según 'El Periódico' fue este malentendido el que forzó a reabrir la causa y a asignar un abogado de oficio a la familia de Nidia, Ignacio Pérez, quien se sumergió en la historia. Quiso de nuevo la casualidad que este abogado coincidiera en un congreso con un diplomático de la República Dominicana, el país de origen de Rafael, a quien le contó el caso. Este diplomático le facilitó al abogado su contacto con la Interpol y el juzgado le volvió a pedir información sobre el acusado del crimen

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Funcionó. Rafael se encontraba ahora localizado en Estados Unidos y el juez ordenó su detención, que las autoridades estadounidenses no tardaron en hacer efectiva: fue extraditado a España el pasado mes de septiembre y se encuentra en prisión preventiva a la espera de juicio. Su arresto fue además muy publicitado porque se trataba del fugitivo número 400 apresado por Estados Unidos en 2017, en virtud de la celeridad con la que la nueva administración estadounidense, presidida por Donald Trump, persigue y expulsa a los delincuentes extranjeros. Tan solo unas semanas después hubiera sido intocable... Pero en este caso la justicia y el destino han querido que tenga que responder ante un juez y esclarecer lo que de verdad sucedió aquella fatídica tarde del 5 de octubre de 1997.