El viaje a la felicidad del tenista en silla de ruedas Cisco García con su novia Raquel

Quedó parapléjico tras una caída en 2015 y ahora vive un momento dulce, recién casado y en plena preparación para participar en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020

por Diana García Bujarrabal / Tu Otro Diario /


Cuenta Francisco García Vena, más conocido como Cisco García, que cuando el sábado pasado vio entrar a su novia, Raquel Rostro, en la ceremonia de su boda se echó a llorar. "Fue sin duda uno de los días más bonitos de mi vida", dice a Tu Otro Diario. Una vida emocionante, llena de alegrías para esta joven pareja, pero también de durísimas pruebas: en diciembre de 2015 Cisco sufrió un trágico accidente haciendo snow con unos amigos en Austria. Perdió el equilibrio y cayó de tal manera que se lesionó la médula espinal y quedó sin movilidad de cintura para abajo. En silla de ruedas.Y en aquel momento, confiesa, el apoyo de Raquel fue fundamental. Hoy, feliz y adaptado a la nueva situación, es un prometedor deportista que se prepara para participar en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.  

PINCHA PARA VER LA GALERÍA DE FOTOS DE LA BODA

Cisco García

Cisco García y Raquel Rostro se casaron el pasado sábado tras cuatro años de trepidante relación (De la Fuente Foto).

Cisco y Raquel se conocieron por una de esas cosas del destino hace cuatro años "en un sitio en Córdoba al que nunca íbamos ninguno de los dos". Enseguida congeniaron, a pesar de que en un primer momento sus caracteres parezcan diferentes. "Ella es más tranquila y yo muy loco...", reconoce. Pudieron más los puntos en común: su alegría, su pasión por los viajes, sus ganas de vivir. Cisco lo recordaba esta semana en una columna con la que colabora en el programa Hoy por Hoy de Radio Córdoba Cadena Ser. "Hace 4 años se cruzaron nuestros caminos. No fue fácil. Creo que nada bonito se consigue fácilmente. Mucha gente no entendía esa extraña pareja que parecían venir de planetas distintos. Por aquel entonces era difícil ver lo parecidos que somos. Ella siempre respondía que si quisiera garantías se compraría un tostador. Con eso me ganó aun más. Yo le aseguré que iba a darle mil alegrías, que no se iba a aburrir nunca, pero también muchos disgustos, porque a veces no sé controlar la frenada. Me dijo que era exactamente lo que ella quería, vidas trepidantes, entre la gloria y la condena. Y ahí se ganó otra parte de mí. Pasamos muchos días de gloria, pero en una de esas derrapé en una curva de la vida y me dejé la medula en el camino. Ese día tocó condena, y nos tocó vivir un invierno muy, muy frío y muy muy largo. Ella solo me pidió que la lesión no apagara mi risa, y yo, como casi siempre hago, le hice caso. Si yo caía, ella me levantaba fuerte, y si ella flaqueaba... bueno, la verdad es que no la recuerdo flaquear". 

RELACIONADO: El espectacular álbum de fotos de la boda de esta pareja ha dejado boquiabiertas a miles de personas en Internet

Nada más suceder el accidente Raquel cogió un avión y permaneció junto a Cisco los diez días que estuvo ingresado en Austria. Después, cuando él fue trasladado a Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo pidió un traslado de su plaza como médico en Badajoz, donde trabajaba, y se alquiló un apartamento en la localidad para poder acompañarle. "Por las tardes y los fines de semana salía con ella", recuerda Cisco, que estuvo cuatro meses ingresado recuperándose físicamente pero también digiriendo lo sucedido. "Desde el principio me lo tomo muy bien y lo acepto rápido, pero tuve momentos duros". Uno de ellos fue la siguiente Semana Santa, habían quedado con unos amigos para ir a Portugal y era la primera vez que tenía que ir a la playa en silla de ruedas. Cisco se sintió desfallecer. "Nosotros somos gente alegre", le recordó Raquel. Y ahí fue donde comenzó a labrar la filosofía que a día de hoy rige su vida: "Yo todo lo que se puede hacer voy, lo intento y casi siempre lo hago. Aunque también es importante aceptar que hay algunas cosas que no se puede". 

Cisco García Raquel De la Fuente Foto

La original decoración de la finca fue un regalo de un amigo, Julián Hidalgo (De la Fuente Foto).

Otro punto de inflexión fue su viaje a Japón ese mismo verano. Ocho horas de vuelo y una recobrada sensación de libertad que Cisco describe como un momento especial: "Allí me dije: 'Puedo ser feliz en silla'". Recuerda también mucho las palabras de un hombre mayor al que conocieron en el mismo Japón en un bar y que le preguntó por su historia: "Me dijo que le recordaba al bambú, muy fuerte, pero flexible. No importa lo fuerte que seas, si no te puedes adaptar la vida te acaba rompiendo". Tanto se adaptó Cisco que aquel mismo año comenzó a jugar al tenis en silla de ruedas. El tenis ya era un deporte que había practicado y que le había atraído antes, así que con su experiencia y una buena dosis de esfuerzo comenzó en aquel momento siendo el 600 del mundo, pero terminó 2017 en el número 76. Hoy acaricia con la punta de los dedos el sueño de ir a las Olimpiadas de 2020 en Tokio. "Entreno de lunes a viernes una hora en el gimnasio y dos en pista". 

RELACIONADO: Conoció a su príncipe (uno de verdad) en una discoteca: la historia acabó como en los cuentos, en una boda

Su otro sueño, el de sellar su amor con Raquel, comenzó a gestarse en mayo del año pasado en una excursión en quads en Marrakech. "Paramos en una duna y allí le di el anillo". Allí también le dijo que no les iba a cambiar nada, que podían "hacer mil aventuras". Y ella, enamorada, dijo que sí. Un sol radiante se unió a la celebración este fin de semana en la finca 'Las Zarzas', en Córdoba, donde contaron con la compañía de 200 invitados y una original decoración que les hizo un amigo, Julián Hidalgo. La alegría desborda las fotos de lo que se convirtió en una boda de ensueño. "Nos ha llovido, nos ha nevado, nos ha granizado... Pero pronto el destino se dio cuenta de que no tenía nada que hacer contra nuestras ganas, que éramos dueños de nuestro rumbo... y que esto es a prueba de balas. Y ahí estaba el sabado, esperandola en el altar. Y yo llorando. ¿Cómo no iba a llorar?".