La crecida del Ebro mantiene miles de hectáreas bajo el agua, pero ya supera Aragón

Representantes de asociaciones de afectados por las riadas del Ebro de Aragón, Navarra y La Rioja han solicitado a los dirigentes políticos la reserva de partidas de los presupuestos generales del Estado para la limpieza y mantenimiento de la cuenca hidrográfica

por EFE /


La punta de la crecida extraordinaria del Ebro de esta semana ha pasado ya por Aragón y está entrando en el pantano de Mequinenza (en el extremo oriental de la comunidad), aunque las aguas desbordadas tardarán en retirarse del todo de los pueblos de las comarcas de la Ribera Alta y la Ribera Baja y, hasta entonces, no habrá una estimación correcta de los daños. En cualquier caso, el Gobierno de Aragón es "optimista" y estima que "lo peor ha pasado ya", por lo que ha rebajado el nivel de emergencia que declaró el pasado 12 de abril del dos al uno, según ha explicado a los medios el consejero de Presidencia, Vicente Guillén, tras la reunión de este martes en el Centro de Coordinación Operativa Integrada (Cecopi) en el 112 Aragón.

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Un vecino aragonés observa un automóvil atrapado por el agua (EFE)

Además, se ha señalado que existen importantes daños en los cultivos, en las huertas, las granjas y en las infraestructuras, pero se evaluarán más adelante, "con un poquito más de tiempo", dado que el agua todavía anega miles de hectáreas. No obstante, el Gobierno de Aragón estima que los daños en los campos de la comunidad serán en torno a un 10% inferiores a los que se produjeron en la última crecida extraordinaria, la de 2015, cuando se vieron afectadas más de 15.500 hectáreas.

Según los datos de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), el Ebro a su paso por Zaragoza está ahora mismo en 4,41 metros de altura y lleva un caudal de 1.558 metros cúbicos por segundo, con tendencia descendente pero aún con nivel amarillo de preaviso. La punta de la crecida atravesó la capital aragonesa entre las ocho y las nueve de la noche del domingo con una altura de 5,36 metros y 2.037 metros cúbicos por segundo de caudal.

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Aunque la punta de la riada entra ya en el pantano de Mequinenza, en el límite de la comunidad aragonesa con la catalana, el episodio de crecida no se dará por concluido por parte de la CHE hasta que toda la crecida haya llegado a este pantano. A partir de ese punto y de los vecinos pantanos de Ribarroja y Flix, el caudal ya estará totalmente controlado por los desembalses de estos pantanos, explican desde la CHE, que empezaron a producirse cuando comenzaron las lluvias torrenciales en Navarra que colmaron los afluentes del Ebro. En total, según el organismo, se prevé que el episodio de la crecida sume 8.000 hectómetros cúbicos de agua.

Por otro lado, la CHE advierte también de que las precipitaciones de este lunes pueden dar lugar a "pequeños repuntes de caudal" en casi todos los ríos de la cuenca, pero serán "mucho menores" que los observados hasta ahora y muy reducidos en el tiempo. De hecho, esta pasada noche se ha observado un pequeño aumento en el caudal y la altura del Ebro en Castejón (Navarra), pero ha sido un breve episodio y el río en ese municipio ya vuelve a estar de bajada. Por otro lado, pese a que todavía hay muchas hectáreas anegadas en Aragón, al rebajar el nivel de alerta la Unidad Militar de Emergencias (UME) irá dejando de actuar en la zona de forma escalonada ante la previsión de que no se produzcan mayores problemas.

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Por su parte, este martes, representantes de asociaciones de afectados por las riadas del Ebro de Aragón, Navarra y La Rioja han solicitado a los dirigentes políticos la reserva de partidas de los presupuestos generales del Estado para la limpieza y mantenimiento de la cuenca hidrográfica. En este sentido, alertan de que en los últimos veinticinco años, estas avenidas, a pesar de tener menos caudal, causan mayores daños, algo que se debe, según denuncian, al cúmulo de áridos en el lecho del río y al estrechamiento del cauce en determinados tramos.

También las asociaciones de ecologistas han propuesto como solución llevar a cabo una gestión integral del río y la puesta en marcha de las soluciones consensuadas y recogidas en el Plan Ambiental del Ebro. En esta línea explican que esta riada ha sido "menos dañina" que otras porque se han empezado a retranquear las motas -priorizando núcleos urbanos- y a recuperar los brazos de riada, las llanuras de inundación y los sotos y los bosques de ribera, los cuales quitan velocidad al cauce.