La venganza en plena calle de un padre contra el asesino de su hija de 4 años en Granada tres décadas después

Lo que parecía un altercado callejero sin más importancia escondía en realidad una historia escalofriante que comenzó con el crimen de una niña en 1985

por Tu otro diario /


La vida de Juan José F.F. es la de un hombre atormentado por el trágico fallecimiento de su hija de 4 años, que murió asesinada en la localidad granadina de Huétor Santillán en 1985. Un día de abril de hace 33 años, Enrique S.M., que entonces tenía 22, raptó a la pequeña Anabel, intentó abusar de ella y acabó arrojándola a un pozo donde fue hallado su cuerpo sin vida días después de su desaparición. Su asesino participó en las labores de búsqueda en las que se volcó todo el pueblo, hasta que fue detenido. Lo juzgaron y fue condenado a 40 años de prisión por asesinato, tentativa de violación y abusos deshonestos. Cumplió 23 años de condena y hoy es un hombre de 54 años que vive en libertad en Granada.

El suceso escondía una historia tremenda de hace 33 años (Europa Press).

El suceso escondía una historia tremenda de hace 33 años (Europa Press).

Para la familia de Anabel, que regentaba una carnicería en Huétor Santillán, la muerte violenta de la pequeña fue un auténtico mazazo. El matrimonio tenía tres hijos mayores que la niña y después de su muerte tuvieron dos más. Siguieron viviendo en el mismo pueblo, un lugar al que nunca regresó el asesino, según cuenta 'El Independiente de Granada', pero la sombra de su crimen seguía planeando sobre la familia y Juan José, que hoy tiene 70 años, decidió tomarse la justicia por su mano. El pasado jueves, en plena calle Pedro Antonio de Alarcón, en Granada, se acercó a Enrique con una navaja y le hirió, según el diario 'Ideal'.

Cuando llegó la policía, Juan José contó que Enrique había intentado atracarle y que él solo se defendió con el arma blanca, con el que le causó cortes en una mano. En el forcejeo, el padre de la niña también resultó herido. Ambos tuvieron que ser atendidos en el hospital, aunque sus lesiones no revestían gravedad. Tras salir del centro hospitalario, Juan José, que había sido detenido por la Policía Local de Granada, fue entregado a la Policía Nacional, que es la que se encargó desde entonces del caso. Así, lo que parecía un simple altercado escondía en realidad la venganza de un padre destrozado por la pérdida de su hija en las circunstancias más terribles.

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Enrique declaró a la policía que Juan José, que no tiene antecedentes penales, ya había intentado agredirle en el pasado. En una ocasión, según su declaración, intentó atropellarlo y otra vez, cuando estaba en un bar, le propinó un fuerte golpe en la cabeza. Pero de estos hechos no hay constancia porque Enrique no presentó denuncia, así que no es posible comprobar qué hay de cierto en este relato.

Ahora, el padre de la pequeña tan cruelmente asesinada y el autor del crimen se verán de nuevo las caras en los juzgados para aclarar lo ocurrido el pasado jueves en Granada, un juicio que a ambos les traerá a la memoria otro de hace tres décadas, en el que uno de ellos acabó en la cárcel y el otro volviendo a su casa para seguir adelante con una vida que ha estado, desde el día en que murió la pequeña Anabel, marcada por el terrible dolor de su ausencia.