La lucha de Rosa Bonet, la primera mujer árbitro de España

Hemos hablado con esta mujer, que con 16 años tuvo que pelear contra todas las trabas que le ponían, a la que al final su deseo y su empeño convirtieron en toda una pionera

por Carla López /


Corría el año 1979 cuando el mundo del arbitraje comenzó a cambiar. Rosa Bonet, que por aquel entonces tenía 16 años e iba al instituto, se armó de valor para pelear por aquello que realmente quería hacer: arbitrar partidos de fútbol. Su camino no fue fácil. Tuvo que luchar contra todas las trabas que le ponían desde el Colegio de Árbitros de Madrid, pero su deseo y su empeño la acabaron convirtiendo en la primera mujer árbitro de España.

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Rosa Bonet enseña una tarjeta en uno de sus partidos como árbitro (Imagen cedida por Rosa Bonet) 


Su vinculación con el mundo del fútbol comenzó de muy pequeña. En su casa siempre había gustado este deporte y con 12 años le hicieron socia del Atlético de Madrid. De hecho, reconoce que "iba al fútbol todas las semanas", pero si algo le llamaba la atención era la figura del árbitro. "Me parecía que era un personaje muy especial porque era quien impartía justicia y hacía que el fútbol fuera más deportivo. Así que con 16 años decidí buscar la manera de lograr hacerme árbitro", señala Rosa en una entrevista concedida a Tu Otro Diario, en la que subraya que ella que siempre lo tuvo claro.  

Con este ímpetu por conseguir su carnet de árbitro, Rosa se presentó en Colegio de Árbitros de Madrid dispuesta a inscribirse. Sin embargo, en vez de facilitarle las cosas, desde la institución madrileña intentaron que "desistiera totalmente" y comenzaron a ponerle todo tipo de problemas. "Empezaron a asustarme diciéndome que me podría pasar cualquier cosa para que me pensara bien lo que estaba haciendo", afirma Rosa.

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Asimismo, intentaron desviarla al fútbol sala o al femenino, algo que Rosa no permitió. "Me encontré muchas dificultades por todo, pero en mi cabeza no entraba que al ser mujer tuviera que ser diferente de los chicos", confiesa. De hecho, recuerda cómo el presidente del Comité llamó a su casa para conocerla y cómo le preguntó a su padre si tenía un hijo o una hija. 

Al personarse en la institución, su respuesta fue hacerle entender al presidente que no tenía motivo para impedirle hacer lo mismo que a un chico. "Yo, que nunca me había pintado ni me había puesto tacones, me pinté, me los puse y, cuando me preguntó si yo era Rosa Bonet, le conteste: ¿Le sigo pareciendo un chico?", cuenta ella. 

TODO TIPO DE TRABAS

Pero ese solo fue el comienzo. Pronto llegaron más trabas. La primera de ellas fue la imposición de un examen práctico. Por aquel entonces, los aspirantes que pasaban el examen teórico de reglas de juego ya podían ejercer como árbitros en los campos de fútbol, pero con Rosa "se inventaron la parte práctica". "Como el teórico no me lo podían suspender porque respondía bien a las preguntas, decidieron suspenderme el práctico", recuerda Rosa que continúa diciendo que nunca se desanimó. "A los tres meses me tuvieron que aprobar porque veían que no desistía y que no iba a dejarlo por las trabas que me pusieran", señala. 

Precisamente fueron su carácter y su ímpetu los que le permitieron convertirse en la primera mujer árbitro de España. Sin embargo, pese a tener su carnet de árbitro en la mano, las zancadillas no cesaban. "Sacaron una normativa para que no ascendiera a la categoría de juveniles que me trajo muchos problemas", reconoce Rosa, que manifiesta también que incluso llegó a escribir a FIFA porque en España le ponían como justificación que se impedía el arbitraje femenino, pero no le enseñaban la normativa. Pronto recibió la respuesta de la federación internacional: "Me contestaron que no había ningún tipo de discriminación y al final conseguí que derogaran aquella ley". 

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Rosa Bonet, en la actualidad (Imagen cedida por Rosa Bonet)


"LA GENTE SE SORPRENDÍA MUCHO"

Al preguntarle por la reacción de la gente al ver que la que iba a pitar el partido era una mujer, Rosa afirma que "la gente se sorprendía mucho", pero también sostiene que una vez que empezaba el partido no había diferencia ni por parte de los compañeros, ni de los jugadores: "A mí no me han discriminado en el campo. Los compañeros me acogieron muy bien en una organización en la que había 700 personas y yo era la única mujer". No obstante, sí reconoce que recibía insultos machistas por parte del público: "Te decían cosas como: ¡Vete a fregar! ¡Las mujeres no valéis para esto!…". En este sentido, recalca que sus compañeros también recibían insultos, aunque no de carácter machista. 

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Con especial cariño recuerda también su primer partido como árbitra, al que asistió su familia, que siempre le apoyó. "El primer partido fue algo muy impresionante. Yo estaba muy nerviosa. De hecho, salí sin moneda para sortear campo y un periodista tuvo que prestarme 5 duros, que luego me regaló como recuerdo", comenta Rosa a modo de anécdota. Pero si algo le impactó de verdad fue ver cómo el Telediario del día siguiente le dedicó el espacio de los deportes. En este sentido, confiesa que no tenía ninguna conciencia de estar haciendo algo tan especial: "En su día no pensé que estaba haciendo algo diferente, pero con el paso del tiempo he ido teniendo la sensación de haber hecho algo especial". 

Una lesión en la rodilla provocada por un accidente de moto fue lo que le llevó a retirarse de los terrenos de juego y a dejar el arbitraje, aunque su vida ha continuado durante mucho tiempo ligada al mundo del fútbol. Durante los años que ejerció como árbitro vivó muy buenos momentos, aunque si con algo se queda es con los amigos que ha hecho a lo largo de estos años: "Me quedo con las buenas amistades que he hecho y con todo lo que disfrutado porque había un ambiente muy bonito"

UNA LUCHA QUE NO HA TERMINADO TODAVÍA 

Hace casi cuarenta años que Rosa comenzó la lucha por la igualdad de la mujer en el mundo del arbitraje, pero todavía queda mucho camino por recorrer. En la actualidad, son casi 500 las mujeres españolas que se dedican al arbitraje y sueñan con llegar a lo más alto en esta disciplina deportiva. Sin embargo, sólo dos han conseguido debutar como asistentes en la Segunda División de fútbol profesional masculino.  

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Para Rosa, "el arbitraje femenino actual está permitiendo que a las mujeres se las desvíe a pitar fútbol femenino. Si se les diera la posibilidad de tener las marcas que tienen los árbitros de la FIFA, es muy probable que tuviéramos a tres o cuatro árbitros mujeres en Primera División masculina". Algo que considera que podría suceder con una modernización en la estructura de la Federación Española de Fútbol y en la del Comité Técnico de Árbitros. “Hay que luchar porque algún día las mujeres piten un partido internacional masculino, porque estoy convencida de que hay mujeres que pueden hacerlo”, insiste.

"Parece que siguen teniendo miedo de las mujeres. ¿Por qué no se les deja llegar a la Primera División? ¿Les van a quitar sitio a los hombres?", comenta la primera mujer árbitro, que continúa diciendo que "no es quitárselo, sino compartirlo, que es lo que deberíamos intentar todos". En definitiva, para ella "en el mundo del fútbol seguimos conformándonos con muchas cosas y no puede ser. La gente joven se tiene que rebelar, protestar y hacer lo que sea para que esto cambie"