La insólita historia de Kike Ferrari, el novelista de éxito que limpia el Metro por las noches

Es uno de los máximos representantes del género negro actual en Argentina y, aunque trabaja en el Metro de su país, ha ganado prestigiosos premios internacionales

por Tu Otro Diario /


A sus 46 años, Kike Ferrari se gana la vida limpiando el metro de Buenos Aires, su ciudad natal. Ese es el sueldo que tiene garantizado a fin de mes, aunque es un escritor de éxito y uno de los máximos representantes del género negro en su país. Ha ganado numerosos premios internacionales, como el Grand Prix de Littérature Policière o el de relatos policíacos de la Semana Negra de Gijón, pero mantiene los pies en el suelo. Prefiere aferrarse a la seguridad de su empleo como limpiador para mantener a su familia.

Kike Ferrari

Kike Ferrari ha escrito varias novelas de éxito reconocidas con premios internacionales, pero se gana la vida limpiando el Metro de Buenos Aires por la noche (Getty Images)


Comenzó a hacerlo a los 25 años en un momento de crisis vital que le impedía ver ningún tipo de expectativa en su vida. Le acababan de despedir de uno de sus primeros trabajos, había fallecido su abuelo y su novia le había dejado. ¿Qué más le podía pasar? Tuvo que volver a casa de sus padres y, cansado de su situación, empezó a escribir su primer relato. Desde entonces, no ha parado: cuentos, algún ensayo y cinco novelas, algunas de ellas, traducidas a cuatro idiomas.

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Desde que es padre ha tenido que modificar radicalmente su rutina de escritura. De día cuida a sus tres hijas y de noche, limpia el Metro, de modo que se pone ante el papel cuando puede, como explica en la web argentina 'Todo Noticias'. Por eso, en su hora de descanso, sobre las 3 de la madrugada, se sienta en un pequeño cuarto lleno de humedad en una estación del suburbano y corrige y da forma a las anotaciones que ha ido tomando durante el día. 

Ferrari se siente orgulloso de su doble faceta de escritor y de limpiador de Metro (el Subte, como se llama en Buenos Aires) y, sobre todo, reivindica la ilustración del trabajador de clase media-baja: "Parecería que a los trabajadores, lo que nos corresponde con la cultura, si nos corresponde algo, es consumirla; yo creo que eso choca de frente con la realidad", declaraba para 'Todo Noticias', donde asegura también que los mejores escritores que conoce tienen empleos que, a priori, nada tienen que ver con lo literario.

Kike Ferrari

Ferrari, en la estación de Subte de Pasteur-Amia de Buenos Aires (Getty Images)


Aunque no dio forma a ninguna historia hasta los 25 años, ya soñaba con ser escritor cuando era niño. En el diario argentino 'La Nación', confiesa que le debe su pasión por los libros a su padre, a pesar de que éste no era un gran lector. Fue él, sin embargo, quien llegó un día a casa y, muy serio, sentó al pequeño Kike y le dijo: "Esto es lo que nos diferencia de los monos", al tiempo que le entregaba una edición de 'Sandokán'. Se lo leyó con pasión y siguió deborando libros de aventuras; uno de ellos, escrito por un autor italiano que no revela, fue el que le inspiró tanto que le hizo averiguar cuál era su vocación: "Quiero ser escritor".

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Ya ha conseguido su sueño. Ahora solo queda que deje de necesitar su sueldo fijo como empleado del Subte. De momento, se ha pasado por España para promocionar su novela 'Que de lejos parecen moscas', que terminó en 2009 y publicó en 2011, pero que ahora ha reeditado Alfaguara. Es la oportunidad de llegar de verdad, por primera vez, a un público mayoritario. Quizás Kike Ferrari, que también ha sido panadero, electricista, camionero..., pueda dedicarse a tiempo completo, por fin, al "oficio más lindo del mundo", como él mismo lo define: escribir.