Sobrevivió al incendio de Portugal gracias a la solidaridad de los vecinos: ‘Sin su generosidad yo no estaría aquí’

Gareth Roberts, un británico de 36 años residente en Portugal, se salvó porque le dieron refugio en una casa de la aldea en la que quedó atrapado por las llamas

por Tu otro diario /


Gareth Roberts describe lo que vio y vivió como “un infierno en la tierra”. Llegó un momento en el que este británico de 36 años residente en Portugal estaba convencido de que iba a morir, y hasta se despidió de sus padres en un mensaje. “Esto es el fin”, les dijo. Sin embargo, la solidaridad de los vecinos de la aldea en al que quedó atrapado por el fuego le salvó de una muerte segura, tal y como ha contado a la BBC.

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Gareth Roberts ha ofrecido su conmovedor testimonio a la BBC. (BBC)

Según su testimonio Gareth regresaba en su coche de pasar unas vaciones en España, en Cádiz. Sabían que había un incendio y hasta podían ver el humo, pero no podían imaginar la gravedad de la situación. El escenario cambió de repente y pudieron ver lenguas de fuego volando de un lado a otro el valle. El calor podía sentirse y ya no podían bajar del coche. “En ese momento no queda más remedio que seguir conduciendo el fuego”, explica. 

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Acabaron presos y rodeados por el fuego en una aldea llamada Mó Grande. Allí bajaron del coche, pero no había escapatoria y fue cuando Gareth tuvo la certeza de que no viviría para contarlo. Fue entonces cuando salió un vecino de una de las casas y les invitó a refugiarse. Él y su madre estaban acogiendo gente en una habitación anexa a su casa que parecía más fresca y fuera del camino del fuego. En total habría otras ocho o diez personas. La madre hasta les sirvió vino. 

“Nos quedamos sin energía y las llamas arrasaron con todo, como un tornado feroz y rojo y pasando por las ventanas. Nos tendimos en el suelo por una hora, tratando de respirar, rezando y llorando”.  

Cuando el fuego pasó salieron para ver los destrozos en la aldea: todo estaba negro, pero milagrosamente la casa en la que se habían refugiado y la casa de al lado no se habían prendido. 

“La devastación era increíble. La gente estaba desorientada, restos de casas se quemaban sin control. No conseguía creer lo que veía. Debería estar claro, pero todo estaba oscuro. Había una extraña película sobre nuestros ojos”. 

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Gareth no tiene más que palabras de agradecimiento para el hombre y la mujer que le salvaron la vida.  “Si esas personas no hubieran sido tan generosas, yo no estaría aquí ahora”. Y añade: “Yo podría haber muerto. Debería haber muerto. Un acto aleatorio de bondad me salvó la vida”.

Las autoridades han confirmado ya la muerte de 63 personas en el que ya ha sido calificado como el incendio más mortífero de la historia de Portugal.