Nueve años después de haber perdido su anillo más especial, Paula recibe el mejor regalo de Navidad

La joya, que era de oro y con diamantes, se fue por el desagüe y desde entonces lo perdió. Pero hace unos días le dieron una noticia de lo más sorprendente

por Tu otro diario /


Paula Stanton perdió un anillo de oro con diamantes hace nueve años y pensó que no lo volvería a ver nunca más. Se lo había regalado su marido, Michael, por su vigésimo aniversario de boda. Ocurrió un día cuando, al estar limpiando, se le salió del dedo, cayó al inodoro y se fue por el desagüe. Al darse cuenta de que ya no podía hacer nada, se llevó un gran disgusto. Michael le compró un duplicado.

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Paula no se podía creer que al fin recuparase el anillo (Captura de pantalla de 'WBTV').

Ella y Michael viven en Nueva Jersey y, hace unos días, volvían a casa después de haber visitado a su hijo en Thanksgiving. Al llegar se encontraron con una carta del departamento de obras públicas de su localidad. La leyeron y aunque no indicaban el motivo, les solicitaban que se pusieran en contacto. Paula llamó al departamento y dio con Ted Gogol, uno de los empleados que cuenta con veinte años de antigüedad en el departamento. Fue él quien le dijo que había encontrado un anillo en el alcantarillado cercano a su casa. “Estaba en un pozo a menos de 400 pies (alrededor de 120 metros) de distancia de su casa cuando vi algo brillante sobre el barro y los escombros”, explicaba Ted en declaraciones a The Press of Atlantic City, según se recoge en wbtv.com. Y añadía: “me di cuenta de que era un anillo y me acordé de la mujer que estaba buscando uno”.

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Ted ya sabía que Paula lo había perdido porque se lo contó en su momento. Aunque eran escasas las probabilidades de encontrarlo le dijo que estarían atentos por si acaso. Cuando lo sacó de allí, lo limpió y efectivamente… era aquel anillo de diamantes. Al enterarse Paula se quedó emocionada, aturdida. “No podía creerlo”, decía al canal '6 ABC'. Mientras, Ted apuntaba que “ese anillo no quería dejar a su familia”. Le podían haber ocurrido muchas cosas, pero ahí estaba. Después de hervirlo en una mezcla de peróxido y limón, siguiendo los consejos de un joyero, Paula se lo ha vuelto a poner.

Para ella es un maravilloso regalo de Navidades, cree que se trata de un milagro y asegura que no lo volverá a perder de vista nunca más.