¡Una boda como las de hace 1.000 años! El romántico ‘sí, quiero’ al estilo vikingo de Elisabeth y Rune

En la celebración no faltó el mínimo detalle: presidida por un sacerdote pagano, con rituales, ropas y música de aquella época

por Tu otro diario /


Elisabeth y Rune Dalseth son una pareja noruega que ha celebrado su boda inspirándose en la tradición vikinga de las bodas que se celebraban allá por el siglo X, hace 1.000 años. Todo comenzó cuando el novio llegó con diez de sus amigos más cercanos a la orilla de un lago y zarpó en un bote. El sonido de un cuerno anunció el inicio de la ceremonia que estuvo presidida por un sacerdote pagano. Mientras, la novia, que escuchaba cómo le cantaban, llegó acompañada por su padre.

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Elisabeth y Rune en su enlace 'vikingo'(elisabethdalseth/Instagram).

Ambos, en lugar del tradicional coche para llevar a los novios eligieron dos lanchas construidas para el evento y prefirieron vestimentas vikingas a los trajes habituales, aunque ella iba de blanco. Antes de darse los votos hicieron un ritual que consiste en poner un caldero de sangre encima de unas piedras. Se rocía sobre pequeñas figuras de dioses y después sobre la frente para simbolizar la unión de dioses y personas.

Elisabeth y Rune pertenecen a un movimiento formado por alrededor de 6.000 personas que busca renovar a los vikingos en Noruega. Tras la ceremonia compartieron la celebración con los 130 invitados bebiendo cerveza de miel y escuchando música nórdica. Ella reconocía en declaraciones recogidas por el tabloide británico ‘Daily Mail’ que “no teníamos Spotify. En cambio, bailamos con música en vivo que nuestros antepasados bailaron hace más de un milenio”.

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La pareja se conoció hace dos años, tienen un hijo de seis meses, y poco a poco él fue atrayéndola hacia las costumbres vikingas, que ella desconocía. “Rune abrió por completo un nuevo mundo para mí, y pronto me enamoré de su gente y su espiritualidad”, comentaba. La celebración de esta boda costó que la aceptaran las familias. Cuando él dijo en su casa que no iba a ser una boda cristiana, su madre, al principio, no se mostró muy confiada aunque ahora cree que sí lo está porque le ve feliz.

La celebración duró varias horas en las que bailaron, cantaron y escucharon viejas historias. Elisabeth considera que si alguien va a una boda como la suya “definitivamente pensará distinto sobre lo que es ser un vikingo”.

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