El enorme sacrificio (por partida doble) de Dawn para ayudar a su padre, su ‘primer superhéroe’

Le diagnosticaron una insuficiencia renal y necesitaba un trasplante, por eso su hija se ofreció rápidamente como donante pero en un primer momento los médicos le dijeron que no podía serlo

por Tu otro diario /


A Lucious Daniels le fue diagnosticada una insuficiencia renal y los médicos le advirtieron de que era necesario un trasplante de riñón para que pudiese seguir viviendo. Era 2016 y tenía 71 años. Su hija, Dawn Muhammad, enseguida se mostró dispuesta a ayudar al hombre que le dio la vida. Fue al hospital y allí, para su desagradable sorpresa, le dijeron que su índice de masa corporal era demasiado alto como para ser donante.

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Lucious Daniels con su hija Dawn (Captura de 'ABC News').

Se entristeció pero al mismo tiempo le sirvió como revulsivo, se miró en el espejo y se propuso perder alrededor de 25 kilos para poder ser la donante de su padre. Él para ella significaba mucho. Para lograr este reto lo importante fue dejar el azúcar. “Es el demonio”, aseguraba, según recoge el programa de ¡ABC News'. Empezó a entrenar y redujo los carbohidratos en su dieta. Poco a poco fue adelgazando hasta que llegó el día en que consiguió el objetivo propuesto.

Fue entonces cuando emocionada le dijo a su padre: “¿puedo contarte un secreto? ¡He perdido peso no solo por mí, sino por ti!'”. Y le indicó que necesitaba que le diera toda la documentación porque iba a ser su donante. Para celebrar que era compatible le escribió un poema: “Siempre y para siempre, ese es el tiempo que te querré, a mi padre, mi primer superhéroe, mi primer amor”. Y continuó diciéndole que era el momento de sacrificarse por él. “¡De mi riñón al tuyo, te amo papá!”, apuntó.

El padre estaba orgulloso por la actitud de su hija. Sabía que sólo con “estar en la lista de espera durante un largo período de tiempo no iba a hacer que sucediera”. De ahí que destacara lo feliz que se encontraba por el hecho de que decidiera hacerlo por él, “por su padre”. Para ella ser donante es un acto desinteresado. “Es un acto de amor... Tuve la bendición de ayudar a mi padre y rezo para que otra persona pueda hacer lo mismo por su ser querido”, concluía.

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