PROTAGONISTAS

El generoso sacrificio de Jeff, que salvó la vida a una madre de tres hijos sin conocerla de nada

Melinda tenía problemas de salud que le llevaron a buscar un donante de hígado. En esos duros momentos apareció Jeff, que gracias a su generosidad ha ganadao una hermana, la que jamás tuvo. "Está entusiasmada con la vida y estoy emocionado por ella", confesaba él

por Tu otro diario /


Melinda Ray, a sus 35 años, tenía un estado de salud complicado que se deterioró por una enfermedad renal extendida a su hígado. El resto de órganos se vieron también afectados y ella y su marido James, padres de tres hijos, comenzaron a buscar un donante.

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(Jeff Bramstedt/Facebook)

 

Lo hicieron también a través de Facebook y ahí lo leyó Robin Ihnfelt, una amiga de la hermana de Melinda, quien, a su vez, se lo hizo llegar a su marido Jeff Bramstedt. Éste, un veterano de la fuerza de operaciones especiales de Estados Unidos, los SEAL, tomó conciencia de lo que acababa de saber y decidió ayudar.

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"Me llevó literalmente dos segundos tomar una decisión y dije: 'Lo haré'", decía Jeff en declaraciones recogidas por people.com. Empezó el matrimonio el proceso de selección para ver si eran compatibles. Ella no podía por la coagulación de su sangre pero él continuó haciéndose pruebas que cada vez eran más intensas.

Hace pocas semanas viajó hasta Colorado, donde viven Melinda y James. Se conocieron y conectaron rápidamente. "Supimos de inmediato que íbamos a estar conectados de por vida", decía Jeff.

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Aceptó someterse a una operación de más de diez horas para donar el 30% de su hígado. Aunque los médicos le advirtieron de los riesgos de la intervención, Jeff no tuvo dudas. Ambos fueron operados y él pasó dos días en la UCI para recuperarse.

Tres semanas después Jeff se encuentra mejor aunque pasa buena parte del día dormido. "Nunca tuve una hermanita y ahora la tengo", decía, contento. Y añadía "la quiero como si fuese familia, como si fuera pariente de sangre. En esencia, es así... Está entusiasmada con la vida y estoy emocionado por ella".

Cuenta que haber hecho algo así le ha cambiado su forma de ver el mundo y espera que otras personas se decidan a hacer lo mismo. "Con suerte, podemos hacer que mi historia y la de Melinda no sean tan extraordinarias", concluía.

Sin duda, todo un ejemplo de generosidad que Melinda y James recordarán toda la vida.