PROTAGONISTAS

El generoso gesto de Adam con un hombre mayor al que no conocía le ha hecho merecedor del aplauso de las redes sociales

Le veía pasear por la calle y un día decidió regalarle un andador para que pudiera caminar mejor. Lo hizo en memoria de un íntimo amigo suyo que, poco antes de fallecer, creó con su mujer un movimiento con la idea de hacer cosas buenas por los demás

por Tu otro diario /


Adam Gulledge trabaja como asesor financiero en unas oficinas en el centro de Portland, Oregon, y a su lado tiene una ventana a través de la cual ve y escucha lo que sucede fuera.

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Captura de pantalla del vídeo publicado por un compañero de Adam mientras él le entraga su regalo (Jared Rasmussen/Facebook

 

Entre esos sonidos había uno que le llamaba la atención de manera particular, el que producía un hombre con su viejo andador. Era como el de unos “clavos en una pizarra”, reconocía en declaraciones recogidas por la emisora de televisión ‘kgw.com’.

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Aunque lo oía con frecuencia, un día al volver de comer Adam pensó que si era capaz de pagar la comida de manera regular, también podría ayudar a alguien en su vida diaria.

A partir de ese momento comenzó a observar a aquel hombre y pensó que si el andador fuese nuevo y mejor, podría caminar más rápido. Se puso a buscar a través de Internet y logró comprarle uno. Sabía que con ese aparato mejoraría su situación.

Esta voluntad de ayudar tienen su origen en el reciente fallecimiento de un íntimo amigo suyo, Matt Moore, debido a un cáncer de colon. Cuando se lo diagnosticaron su mujer Nikki estaba embarazada y meses antes de fallecer la pareja creó un movimiento con el objetivo de incitar a la gente a amarse más. El lema era ‘Live Moore’. Se trataba de algo tan simple como “hacer cosas buenas por los demás. Nunca sabes lo que otros están pasando”, decía ella.

Cuando Nikki se enteró de que Adam había hecho ese gesto en memoria de su marido contaba que “él no estará sorprendido por lo hecho por Adam pero estará agradecido de que haya dado ese paso”.

Más tarde, Adam explicaba que nunca había hablado con aquel hombre y no sabía cómo era. Y añadía que se mostró “muy agradecido… Le dije, ‘por cierto mi nombre es Adam’, el suyo era Clint… Cuando ayer le vi, andando otra vez, me sonrió”.

Muy emocionado recalcaba que no era su intención hablar del regalo que le hizo a Clint pero que si lo hacía era con la idea de que pudiera servir de inspiración a otras personas en el nombre de su amigo.