Hablamos con la única española 'Joven Líder Mundial': 'Siempre he luchado por mitigar la desigualdad'

Rebeca Minguela, la española reconocida por el Foro Económico Mundial, explica a ‘Tu Otro Diario’ cómo ha logrado el éxito profesional y qué papel desempeña su familia

por Elena Villegas /


“Mi familia intenta que siga manteniendo los pies en el suelo, que siga en contacto con ellos, que no me desvíe de lo que es importante, que no me vuelva una adicta al trabajo, pero que a la vez mantenga las expectativas”. Así explica Rebeca Minguela -la única española nombrada Joven Líder Mundial por el Foro Económico Mundial- a 'Tu Otro Diario' cómo logra no perder el contacto con la realidad.

Rebeca Minguela

Rebeca Minguela, única española reconocida como Joven Líder Mundial (Imagen cedida por Rebeca Minguela)

Con 35 años, ya ha alcanzado metas que con la que la mayoría ni soñaría: es ingeniera con éxitos académicos en universidades como Harvard, ha creado startups punteras y ha trabajado en Silicon Valley. Rebeca se enorgullece, sin embargo, de que sus amigos siguen siendo los del colegio y de proceder de Cuéllar, un pueblo de Segovia donde “están todos muy sorprendidos” de verla de nuevo en los medios de comunicación por su nombramiento por el Foro Económico Mundial. Rebeca nos cuenta que, con la venta a Groupon de su anterior empresa, Blink Booking, “también se montó un poco de revuelo”. Siente que "es un privilegio" haber nacido en esta localidad segoviana, donde, al tiempo que "están orgullosos" de ella, la siguen viendo como la misma chica de siempre y donde la reciben con los brazos abiertos cada vez que vuelve. Como no puede volver tantas veces como le gustaría, procura alargar sus estancias para aprovechar al máximo el tiempo en Cuéllar.

Son sus raíces las que han marcado el carácter de Minguela. En concreto, sus padres (profesores los dos) son quienes han conseguido concebir en ella sus ansias de aprender y de disfrutar de su profesión. Lo lograron gracias a "la educación con el ejemplo". Rebeca recuerda que, de pequeña, nunca le obligaron a estudiar, pero siempre les veía leyendo o trabajando en casa. Fue así como interiorizó la importancia del "esfuerzo y la persistencia" y esa “es la forma en la que quiero establecer la cultura de mi empresa -explica-, con el ejemplo”.

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Siente verdadera pasión por su trabajo actual, por el que ha renunciado a “ofertas económicas muy buenas, de proyectos muy interesantes en empresas muy importantes”, pero ha optado por emprender una idea que llevaba años en su mente, pese al riesgo que implica.

Esa idea ya ha cobrado forma de startup y la ha llamado Clarity. Lo que hace es facilitar, a inversores y consumidores, un rating de valor sobre “qué impacto tienen realmente las empresas en la sociedad” (impacto medioambiental, sanitario, social…). Minguela cree que “hay poca transparencia” al respecto, de ahí que busque aportar claridad sobre la actividad de empresas e, incluso, de gobiernos.

El compromiso social de Rebeca surgió a raíz de una experiencia de su juventud que le marcó profundamente. Con 16 años participó en la famosa Ruta Quetzal y pasó por Venezuela, donde vio de cerca, por primera vez, las desigualdades. “Me impactó bastante y, desde entonces, me he involucrado en intentar mitigarlas”, relata. Dado su perfil, ha contribuido con soluciones tecnológicas a países como El Salvador -donde fue “a instalar una red de Internet para un instituto de mareros o pandilleros que se querían reinsertar en la sociedad”- o Kenia -donde desarrolló “iniciativas para mejorar la vida de los agricultores” con el objetivo de que pudieran acceder a microcréditos y “tener unas plantaciones más estables”-.

SU MAYOR SACRIFICIO: PASAR MENOS TIEMPO CON QUIE MÁS QUIERE

Su implicación con la sociedad, unida al trabajo en su empresa y a las actividades que debe desarrollar en el Foro Económico Mundial le obligan a pasar menos tiempo “con la gente que más quiero”, dice. Lamenta especialmente no haber podido asistir a funerales de familiares y a eventos como bodas. Confiesa, además, que su pareja también es emprendedor y ha montado otra startup en Nueva York, por lo que, aunque aún no tienen hijos, sabe que será complicada la conciliación por el ritmo de vida de ambos, “de muchos viajes, de trabajo bastante intenso y de incertidumbre”, aunque asegura que “también tener tu propia empresa te da cierta flexibilidad”, como poder trabajar desde casa o gestionar tus horarios, así que lo tiene claro: “Quiero tener una familia y quiero dedicarle tiempo a ella y a mis hijos”.

Añade, sin embargo, que los sacrificios no son tales cuando disfrutas con lo que haces. “A veces trabajo muchas horas y ni siquiera siento que estoy trabajando”, nos cuenta. Por eso cree que “la definición de éxito no debería ser tan estrecha”; reconoce que, profesionalmente, tiene “bastantes logros”, pero “el éxito está en que hagas lo que quieres hacer” y es por este motivo por el que Rebeca Minguela, de verdad, se siente afortunada.