El timo del exprimidor de zumos del futuro por el que había apostado Silicon Valley llega a su fin

Cierra Juicero, la start up de ‘exprimidores 2.0’ que costaban 600 euros, tras desvelarse el fraude de su mecanismo

por Tu otro diario /


Juicero era una máquina de zumo que funcionaba -en teoría- de manera similar a la Nespresso: en ella se insertaba un sobre de zumo que el ‘ingenioso’ aparato exprimía en unos segundos como si de una cápsula de café se tratase. Presentado de este modo y con un diseño innovador, logró convencer a inversores de Silicon Valley y a cientos de consumidores, pero resultó ser un fraude.

Juicero

Juicero, el exprimidor de sobres de zumo por el que había apostado Silicon Valley (Getty Images)

Cuando se lanzó al mercado, Juicero costaba 700 dólares (584 euros), aunque unos meses después pasó a venderse a 400 dólares (334 euros). Eso sí, había que sumar el precio de cada sobre: de 5 a 8 dólares (de 4,18 a 6,68 euros) cada uno.

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El presunto fraude viene de que, en realidad, esa licuadora 2.0 (incluso tenía WiFi) en la que se habían invertido 120 millones de dólares (algo más de 100 millones de euros) no era necesaria. ¿El motivo? ¡El zumo se exprimía solo con apretar fuerte con las manos! Y sin tener que contar con una fuerza muscular desmedida…

Algunos de los inversores se dieron cuenta del engaño después de que se lanzase el producto, por lo que retiraron su dinero de la empresa, pero no trascendió hasta el pasado mes de abril, cuando Bloomberg publicó un vídeo en el que mostraba a una de sus reporteras exprimiendo uno de los sobres de zumo con sus manos.

Ese fue el principio del fin de Juicero. La demanda cayó estrepitosamente, pero los accionistas siguieron apostando por su supervivencia y, este verano, según publica Bllomberg, aprobaron una inyección de capital.

La medida no fue suficiente y, finalmente, la compañía anunció su cierre el pasado 1 de septiembre. 

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La aventura empresarial le ha durado solo un año a Doug Evans, un emprendedor obsesionado con la alimentación sana que aspiraba a convertirse en el Steve Jobs de los exprimidores (de hecho, Juicero tenía un diseño muy cuidado que recordaba a las últimas versiones de los iMac). Sin parecerse -ni de lejos- a Jobs, el mayor logro de Evans ha sido el de obligar a las fortunas de Silicon Valley a replantearse su estrategia de inversión en nuevos proyectos.