Dos trampas (legales) para facturar sin ser autónomo y no tener líos con Hacienda

Facturar legalmente sin ser autónomo es sencillo; te explicamos cómo hacerlo

por Tu otro diario /


Si estás trabajando para una empresa por cuenta ajena y te sale una colaboración puntual por la que tienes que facturar, puedes hacerlo sin darte de alta como autónomo y… ¡de manera legal! Recuerda que, si cobras sin dejarlo registrado en una factura, te puede caer una buena multa.

Atunómos
Existen dos maneras de facturar legalmente sin ser autónomo (GTRES)

HAY DOS VÍAS:

Haz cálculos antes de cuál elegir. En función del dinero que vayas a facturar, te interesará una u otra.

1. Regístrate en el Censo de Empresarios, Profesionales y Retenedores

Emitir una factura sin aparecer en este censo es un delito, así que no te olvides (a no ser que optes por la segunda vía). Para darte de alta basta con acudir a la delegación de Hacienda más cercana y solicitar los modelos 037 ó 036, formularios que deberás rellenar y entregar allí mismo.
Una vez hecho este trámite, no tendrás ningún tipo de problema; tus facturas serán completamente legales. 

2. Inscríbete en una cooperativa de facturación

Se trata de cooperativas de trabajo asociados que lo que hacen es proporcionar empleo a sus socios, por lo que se encargan de darles de alta en la Seguridad Social y de cualquier otro trámite exigido por Hacienda. Existen varias cooperativas de este tipo; haz una búsqueda en Internet y compara precios.

PAGO DE IMPUESTOS:

¡Que no se te olvide tenerlo en cuenta! De lo contrario, acabarás pagando más.

- A través de la 1ª vía

Estar dado de alta en el Censo de Empresarios, Profesionales y Retenedores no te librará de pagar el IVA trimestral ni del IRPF; deberás levarlo a rajatabla como si fueras autónomo.
Además, no podrás tener unos ingresos superiores anuales al salario mínimo interprofesional; es decir, no podrás facturar más de 9.906,40 euros al año. 

- A través de la 2ª vía

Podrás olvidarte del IVA trimestral y de la declaración de impuestos porque la cooperativa te lo descuenta de la factura, una vez cobrada. Eso sí, se llevan comisión, así que deberás informarte bien con cada cooperativa y calcular si te interesa. A parte de la comisión, también tendrás que pagarles una cantidad determinada al mes, que variará de una cooperativa a otra.
Lo bueno es que no tendrás que pagar la cuota mensual del régimen de autónomos (mucho mayor que la de la cooperativa), ya que estarás dado de alta como trabajador por cuenta ajena únicamente por los días u horas que dure la colaboración.