La madre y mujer de las víctimas del doble crimen de Almonte declara que 'los celos' del acusado desaparecieron tras los hechos

Marianela Olmedo define a F.J.M., con quien mantenía una relación sentimental, como una persona 'muy celosa y controladora' y asegura que desde que murieron su marido y su hija su vida ha sido 'un auténtico calvario'

por Europa Press /


Marianela Olmedo, mujer y madre de los fallecidos en el doble crimen de Almonte (Huelva) y que mantenía simultáneamente una relación sentimental con el único acusado por los hechos, F.J.M., ha asegurado que esta persona "era muy celosa y controladora" y que, precisamente, "los celos desaparecieron" tras los hechos.

Durante su declaración como testigo, en la tercera sesión del juicio ante un jurado popular en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Huelva, mientras que el acusado estaba tapado con una mampara y visiblemente emocionada, sobre todo cuando hablaba de su hija, ha precisado que desde que murieron su vida "ha sido un auténtico calvario". "No tengo vida", ha aseverado.

Crimen Almonte Europa Press

Marianela Olmedo durante su declaración en el juicio, en el que ha estado visiblemente emocioanda. (Europa Press)

En cuanto a la relación sentimental que mantenía con el acusado ha dicho que le "controlaba en todo" y que no podía reír ni hablar: "Me decía cómo tenía que vestirme". Según ha explicado, ella tenía carácter hasta que empezó con él y que el acusado tenía "celos" de su marido y de otros compañeros, con los que no le gustaba que hablara.

Sobre las toallas halladas en la vivienda donde aparecieron los cadáveres y en las que se ha encontrado ADN del acusado, constituyendo la principal prueba en su contra, Marianela Olmedo las ha reconocido y las ha ubicado en cada uno de los baños de la vivienda, indicando al respecto que las dejó "limpias y colocadas" justo antes de mudarse, entre el 4 y 5 de abril. "Siempre las lavaba juntas, según el color, en la lavadora con agua caliente, a 40 grados, y usaba detergente, lejía y otros productos", ha precisado.

A su vez, a preguntas de la defensa, ha reconocido el 6 de abril, el día que realizó la mudanza, mantuvieron relaciones sexuales y que pudo haber contacto con el semen, aunque, según ha recordado, se fue a la casa donde convivía con su marido y se duchó, tras recoger cajas de la mudanza, "sin lavarse antes ni nada" pero que se secó con su albornoz. "Nunca toqué esas toallas", ha remarcado.

Recordando cómo conoció a F.J.M., ha contado que fue en el supermercado en el que ambos trabajaban, junto a sus respectivas parejas, así como que al principio "solo tontearon, empezando la relación en enero de 2010".

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De igual manera, aunque ha reconocido que "nunca" le pegó, sí la "insultaba", llegándole a decir que "no valía para nada y que había dejado a una tía redonda --refiriéndose a su novia anterior-- por otra que no valía la pena". Preguntada por la defensa si ella es celosa, ha señalado que "es lo normal como cualquier mujer, pero no enfermiza".

"Siempre que hablaba con Miguel Ángel borraba las llamadas porque no quería que él se enterara", ha subrayado, así como que cuando se separó y decidió irse a otro piso de alquiler, se puso "muy contento, aunque seguía comportándose de forma controladora". 

A su vez, ha contado que la relación entre el acusado y su marido "era la justa y precisa, de compañeros de trabajo", si bien "se enfrió" cuando, según ella, la exnovia de F.J.M. "aireó por el supermercado" que estaban juntos. "Él no apreciaba a Miguel Ángel y a la niña ni la miraba", ha asegurado.

EL DÍA DE LOS HECHOS

Sobre el día de los hechos, ha recordado que trabajó por la tarde, hasta las 22,00 horas, en el mismo turno que el acusado, y ha señalado que "aunque no se debe, cualquier trabajador puede salir por la puerta de descarga sin ser visto", declaración opuesta a la que señaló F.J.M., durante su declaración, al asegurar que es "imposible salir sin que nadie se percatara", ya que ni se hace la tarea asignada, se nota.

En este punto, ha asegurado que lo vio por última vez en el supermercado a las 17,00 horas y que aquella noche el acusado "no salió al mismo tiempo que el resto de los compañeros", así como que lo vio "ya fuera, montado en su coche, cuando me estaba llamando por teléfono".

Momentos después, asegura, empezó a preocuparse, ya que "Miguel Ángel no cogía el teléfono", algo que comentó al acusado cuando llegó a su casa para cenar y ver una película, llegando "tarde, sobre las 23,35 horas", pero ha reconocido que no le notó "nada extraño". Del mismo modo, ha recordado que estuvo el día antes en la casa de su marido cambiando las fundas del sofá pero no dijo nada a F.J.M., "por miedo".

Del mismo modo, ha señalado que el domingo seguía con la preocupación, pidió a F.J.M., que se pasara por la casa, comunicándole éste que "estaba una ventana abierta y que la niñas estaría con mis padres", y ella decidió ir a la casa aunque no subió dejándole unos calcetines y un paraguas a la niña en el rellano por "respetar la intimidad" hacia su marido, con el que ya no vivía. Marianela ha recordado que desde abajo llamó a Miguel Ángel y a la menor sin obtener respuesta, enterándose el lunes del suceso tras alertar a su padre de que éstos "no aparecían".

 

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