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Los millones sí importan: un príncipe saudí demanda a la revista Forbes por subestimar su fortuna

Un príncipe saudí presenta una demanda contra Forbes por subestimar su fortuna

- Asegura que su fortuna alcanza los 22.620 millones de euros

 

- Tiene un trono de oro instalado en el centro de su avión privado



 

El príncipe saudí Alwaleed bin Talal, uno de los hombres más ricos del mundo, ha presentado una demanda por libelo contra la revista Forbes por considerar que ha subestimado su fortuna en 9.600 millones de dólares (7.238 millones de euros), revela hoy el diario británico "The Guardian".

 

El pasado marzo la publicación situó al príncipe en el puesto 26 de la lista de las personas más ricas del planeta, con una fortuna de 20.000 millones de dólares (15.080 millones de euros).

 

Sin embargo, el príncipe Saudí, con participaciones en numerosas empresas, ha insistido en que el valor de su patrimonio está en torno a 30.000 millones de dólares (22.620 millones de euros).

 

Alwaleed ha presentado en el Tribunal Superior de Londres una demanda por difamación contra el director de la revista, Randall Lane, y dos periodistas, según unos documentos legales a los que el diario "The Guardian" dice haber tenido acceso.

 

A través de empresa de inversión Kingdom Holding, el príncipe tiene participaciones en compañías como Apple, Twitter y News Corporation, además de contar con una gran cartera de propiedades, como el hotel Savoy de Londres y el Plaza de Nueva York.

 

Alwaleed bin Talal, de 58 años, es nieto del Rey fundador de Arabia Saudí y está casado con la princesa Amira, con la que es habitual verle en actos sociales junto con miembros de otras casas reales.

 

Según "The Guardian", Alwaleed es conocido por su extravagante estilo de vida, pues tiene un trono de oro instalado en el centro de su avión privado Boeing 747, calificado como "palacio volador".

 

En respuesta a la medida legal, el periódico británico informa de que Forbes manifestó la sorpresa por la decisión del príncipe, especialmente que lo hiciera en el Reino Unido, "una jurisdicción que nada tiene que ver con nuestro reciente artículo".