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Inmaculada Almeida, una empresaria comprometida

Inmaculada Almeida, presidenta del Grupo Almeida Viajes

- El Grupo Almeida Viajes inaugura una media de seis oficinas al mes

 

- En nueve años se han abierto más de 400 oficinas en todo el mundo

 

 

“Mis padres me han inculcado tres valores; respecto por el trabajo, humildad y honestidad y eso lo he llevado por bandera como principales valores en mi empresa”.

 

Con esta filosofía y con una determinación envidiable, Inmaculada Almeida, flamante ganadora del accésit “Compromiso Social” en el marco del Premio Nacional Joven Empresario 2012, fundó su compañía, el Grupo Almeida Viajes.

 

“Ser responsable socialmente aumenta la producción un 25% y además funciona como una sinergia -nos dice- si otras empresas ven que eres responsable se animan a trabajar contigo y los clientes se animan a comprar. Además, es que tiene que ser así”. 

 

Inmaculada está encantada con el reconocimiento, uno más en su larga lista de galardones: “Es una manera de recordarme que no puedo defraudar a nadie, ni a mi gente, ni a los clientes”.

 

Decepcionar no ha decepcionado a nadie, todo lo contrario, porque nueve años después de su puesta en marcha, el grupo cuenta con una cadena de más de 400 agencias de viajes repartidas por España, Portugal, México y Brasil.

 

Robando un hueco en la agenda, Inmaculada consigue atendernos horas antes de iniciar un nuevo viaje de trabajo: “Estamos abriendo una media de seis oficinas al mes en plena crisis. No nos está afectando- nos explica- porque nos adaptamos al mercado. Nosotros nos preguntamos: ¿qué es lo que quiere el cliente? Pues eso es lo que le potenciamos”.

 

Una capacidad de adaptación que tiene mucho que ver con la innovación y la especialización. Almeida Viajes es la primera mayorista turística en España destinada a la ayuda y venta de viajes a discapacitados y es pionera en la implantación de aplicaciones tecnológicas en su sector.

 

“Por ejemplo, fuimos los primeros en ofrecer una aplicación para móviles”, nos cuenta orgullosa esta mujer hecha a sí misma a la que pertenecer a una familia humilde –su madre era recolectora de fresas y su padre pescador– más que de traba le ha servido de acicate para luchar por su sueño.

 

Inmaculada cuenta que siendo sus padres gente muy trabajadora, sin embargo no llegaban a fin de mes. Ella no estaba dispuesta a vivir esa misma situación, por eso desde niña tuvo claro que crearía su propia empresa

 

Inició así el gran viaje de su vida, sin recursos económicos pero con las ideas muy claras.  “Fui al banco –tenía 20 años- y me preguntaron: ¿dónde está tu padre? Después me invitaron a salir. Al final conseguí que la Caixa me diera un crédito. Tienes que estar luchando todo el rato”, se queja.

 

Ni siquiera contaba con el apoyo de sus padres: “Estaban muy sorprendidos, al principio les daba mucho miedo porque no me podían avalar. Además, ellos no entendían mi interés empresarial, consideraban que eso correspondía a personas de otra clase social”.

 

Inmaculada cree que los emprendedores no sólo necesitan apoyo financiero también necesitan fuerza moral: "Que alguien te diga: tú puedes”.

 

Y ella ha demostrado que puede. Puede pilotar una compañía que sigue creciendo a ritmo de vértigo, con la franquicia como modelo de negocio y que ya tiene puesta la mirada en Estados Unidos y China.

 

A pesar del éxito reconoce que no le está resultando fácil: “Tengo un niño pequeño y te puedo decir que es durísimo ser madre y llevar una empresa. Incluso la presión social es muy grande- se lamenta- te culpan de ser mala madre porque viajas y estas fuera…"

 

Especialmente sensibilizada con la discriminación femenina, Inmaculada ha implantado un plan de igualdad para fomentar el trato igualitario en su compañía: “Quiero que se respire total igualdad”.

 

Para conseguirlo, los padres tienen horarios especiales que les permiten estar más tiempo con sus hijos, llevarlos al médico...“Tanto los padres como las madres- aclara-. De hecho, hicimos un curso de formación para fomentar la igualdad”.

 

La cabeza de Inmaculada no deja de bullir. Entre sus planes: crear una fundación para desarrollar viajes solidarios en países desfavorecidos y con mujeres nativas como guías.

 

“Me encanta ser emprendedora porque yo sé lo que valgo y sé hasta dónde puedo llegar- recalca-. Lo que más me motiva es no tener límites”.

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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