Trabajo » Desempleo

La legislatura acaba en Cataluña con casi cien mil parados más pese al esfuerzo por retener empleo

La legislatura acaba en Cataluña con casi cien mil parados más pese al esfuerzo por retener empleo

Barcelona, 11/11/2012 (EFE).- Los esfuerzos para evitar el cierre de plantas productivas y la atracción de inversiones han centrado gran parte de la política industrial de Artur Mas en esta corta legislatura, en la que los desempleados han pasado de 566.500 a 646.000, de los que un tercio ya no cobra ni prestación ni subsidio.

En los dos años de gobierno de CiU (2010-2012), las cifras de desempleo en Cataluña no han dejado de crecer, pese a que el conseller de Empresa y Empleo, Francesc Xavier Mena, se comprometió a reducir a la mitad el número de parados en un periodo de cuatro años, hasta 2014.

En octubre de 2010 los catalanes registrados en las oficinas de desempleo eran 566.500, frente a los 646.000 del mes pasado.

Ya sólo en el primer semestre de este 2012 el número de trabajadores afectados por Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) en Cataluña doblaba a los del mismo periodo de 2011.

Un total de 38.513 empleados se vieron en ese periodo de 2012 inmersos en un expediente de suspensión, de reducción de jornada o de extinción, frente a los 18.809 de los primeros cinco meses de 2011, según los últimos datos del Observatorio del Empleo de la Generalitat.

Parte de este incremento del desempleo tiene que ver con la administración catalana, que ha aplicado medidas de austeridad y de saneamiento de las finanzas públicas que han llevado a la no renovación de contratos de miles de interinos y personal laboral en ámbitos como la educación y la sanidad, además de a plantear EREs en empresas públicas como el Incasòl.

En paralelo, la Generalitat ha puesto en marcha una política industrial que ha buscado mantener al máximo el tejido productivo, impulsar la actividad emprendedora y abrir Cataluña a nuevas inversiones de empresas, sobre todo de economías emergentes.

En este ámbito, el principal logro de la acción de gobierno de CiU será, probablemente, la atracción a Cataluña de la inversión inicial para ubicar en los terrenos adyacentes a Port Aventura, en Tarragona, unos de los proyectos turísticos y de ocio de mayor envergadura de Europa.

Tras perder ante Madrid la opción de albergar el proyecto Eurovegas, la Generalitat anunció después del verano el impulso de una iniciativa bautizada como Barcelona World, que debería estar listo a finales de 2016, antes que el que impulsa Las Vegas Sands.

Al desembarcar en la Generalitat, el gobierno de Artur Mas se encontró con varias crisis industriales abiertas que han podido reconducirse, aunque a costa de sacrificios de los trabajadores.

El caso más emblemático fue la amenaza de la multinacional Yamaha de cerrar su planta en Palau-Solità i Plegamans (Barcelona), en la que trabajan 370 personas y de la que depende también parte de la industria auxiliar del motor.

Tras una mediación en la que la Generalitat jugó un papel importante, la dirección y el comité firmaron el pasado febrero un acuerdo que permitía a la firma nipona abandonar sus actividades en Cataluña de manera ordenada, ya que se cerró el traspaso de la planta al grupo logístico Sesé.

Otra de las piedras en el zapato que se ha encontrado Mas era la delicada situación de la emblemática firma de motocicletas Derbi, que la multinacional italiana Piaggio quiere cerrar para llevarse la producción a su país.

Tras muchas reuniones infructuosas y una huelga indefinida de los trabajadores de la planta de Martorelles (Barcelona), comité y empresa llegaron a un principio de acuerdo en junio que garantiza a los trabajadores una indemnización de 45 días por año, con independencia del futuro de la fábrica, todavía en el aire.

En el terreno de las relaciones laborales, las plantas automovilísticas de Seat y Nissan han dado un paso adelante y han estrenado un nuevo modelo basado en una mayor flexibilidad y la renegociación permanente de las condiciones laborales y salariales.

En Nissan, el caso más evidente, los trabajadores aceptaron ajustes de sueldo y más flexibilidad en enero de 2011 a cambio de garantías de empleo para diez años, pero se han visto obligados a sentarse de nuevo a negociar ahora con una dirección que plantea nuevas medidas para aumentar la productividad.

Por Maria Jesús Ezquerro

Leer más sobre: Elecciones regionales

Añadir comentario

Para enviar el comentario introduzca el texto de la imagen:



  • Esta es la opinión de los internautas, no la de hola.com
  • No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema
  • Por favor, céntrate en el tema
  • Por favor intenta escribir sin faltas de ortografía, antes de publicar un mensaje lo corregimos, si no tienes falta es más posible que se publique
  • Escribir todo el mensaje en mayúsculas se interpreta como gritar, no publicamos mensajes escritos completamente en mayúsculas