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Rusia y la UE no logran mover un solo punto de su agenda

Putin cree que

Moscú, 04/06/2012 (EFE).- Los líderes de la Unión Europea tomaron hoy un primer contacto con el nuevo presidente ruso, Vladímir Putin, en una cumbre bilateral en la que no han logrado mover un solo punto de su agenda.

Las delegaciones de Moscú y Bruselas llegaron a San Petersburgo, ciudad natal del presidente ruso, con sus propias prioridades subrayadas en rojo dentro de la agenda de la cumbre, y se marchan con meras declaraciones de intenciones y sin acuerdos concretos. Medio año tras la última cumbre celebrada en Bruselas, asuntos comerciales y económicos, sobre todo a cuenta de las leyes energéticas de la Unión y los acuerdos de libre comercio entre Moscú y algunas de sus vecinas ex repúblicas soviéticas, siguen siendo el talón de Aquiles en las relaciones ruso-europeas. Reunión tras reunión, los dos socios unidos por un enorme intercambio comercial -más de 350.000 millones de dólares en 2011- no logran avanzar en la elaboración del acuerdo marco de cooperación bilateral.

 

"Estamos convencidos de que la consolidación de la Unión Aduanera (entre Rusia, Kazajistán y Bielorrusia), el Espacio económico común, y en un futuro posiblemente de una Unión Económica Euroasiática (sobre el espacio postsoviético) está en plena consonancia con el refuerzo de la cooperación entre Rusia y la UE", manifestó Putin. No lo creen así en Bruselas, como quedó claro a la hora de negociar su acuerdo de cooperación con Ucrania, a la que en su día pusieron en la disyuntiva de elegir entre la integración comercial con los Veintisiete o el espacio económico postsoviético, en cuya creación y consolidación trabaja el Kremlin. Tampoco se ha avanzado en la cooperación energética, otra diferencia entre Bruselas y Moscú marcada por el Tercer Paquete Energético, el nuevo marco legal europeo en vigor desde hace un año.

 

Rusia considera inaceptable que el marco legal, que fuerza la separación patrimonial de las actividades de producción, transporte y comercialización de energía e incluye salvaguardas para evitar que las redes caigan en manos de compañías extranjeras, afecte a los acuerdos comerciales anteriores a su entrada en vigor. "Nos parece inaceptable la aplicación retroactiva de este documento a los contratos cerrados antes" de su entrada en vigor, se quejó Putin. Por su parte, el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, defendió la ley energética europea como una normativa "no discriminatoria". "Estoy seguro de que se corresponde plenamente con el derecho internacional. El mercado no deja de liberalizarse. Esto nos llevará a una mayor competitividad y transparencia y no creará problema alguno a los operadores", indicó Durao Barroso.

 

Mientras Rusia insiste en agilizar la aprobación de un régimen bilateral sin visados, los Veintisiete se remiten a problemas técnicos que detienen el avance, aunque los temores de algunos socios van más por temas de la inmigración descontrolada y la entrada de elementos criminales en la UE. "Los miedos a la oleada de inmigrantes laborales desde Rusia están exagerados. Lo mismo pasa con los elementos criminales. Los criminales que así lo han querido ya están en Europa, adonde van sin ningún visado", dijo Putin, quien subrayó que los verdaderos perjudicados son "los ciudadanos de a pié".

 

Barroso respondió que está a favor del régimen sin visado, aunque precisó que "existen cuestiones técnicas que hay que solucionar". El presidente ruso, por su parte, dijo entender que la CE tiene que consensuar la decisión con todos los países de la Unión, algunos de los cuales son especialmente reacios a abrir sus fronteras a los ciudadanos rusos. Mientras, Putin lamentó que "mientras existen barreras de visados para los ciudadanos de nuestros países, la auténtica cooperación (entre Rusia y la UE) es imposible".

 

La delegación europea llegó este domingo a Rusia con intención de tantear al nuevo presidente ruso, que ya fue jefe de Estado entre 2000 y 2008, respecto a su postura sobre las vías para solucionar el violento conflicto en Siria, pero abandonaron la cumbre sin conseguir cambiar un ápice la posición de Putin. "Rusia y la UE tienen distintas opiniones" sobre la situación en el país árabe", constató el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, quién subrayó sin embargo que tanto Moscú como Bruselas coinciden en que el plan de paz del mediador internacional, Kofi Annan, "es la mejor de las posibilidades para lograr el fin de la violencia". El presidente del Consejo Europeo aseguró la pasada semana a la prensa rusa que los Veintisiete seguirán imponiendo sanciones internacionales al régimen sirio de Bachar al Asad mientras prosiga la represión contra la población civil.  Mientras, Rusia se opone a la aprobación de nuevas sanciones internacionales que incrementen el aislamiento del país árabe y también a aprobar una resolución en el Consejo de Seguridad que allane el camino para una injerencia militar extranjera en Siria, como ocurrió en Libia.

Arturo Escarda

 

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